Con “The Night City Lights”, DJ Vik construye una postal nocturna donde la electrónica se encuentra con una estética futurista, romántica y ligeramente melancólica. El track se mueve entre Bass House y Deep Trance, tomando la noche de una gran ciudad como escenario para una historia de encuentros, movimiento y escapismo.
La producción está marcada por un tempo de 135 BPM, un groove de bajo contundente y capas de supersaws procesadas con sidechain, elementos que aportan amplitud y movimiento al arreglo. Los gated snares, el ping-pong delay, la percusión electrónica y los detalles de flauta ney amplían la paleta sonora, incorporando un matiz oriental dentro de una producción esencialmente electrónica.
Uno de los recursos más interesantes del tema es el contraste vocal. Una voz femenina de carácter sensual se encuentra con un registro masculino grave, generando una especie de diálogo entre dos personajes que parecen buscarse entre las luces de la ciudad. Los versos mantienen una atmósfera más contenida hasta desembocar en un estribillo de mayor intensidad, acompañado por una modulación que lleva la canción hacia su momento más expansivo.
Ese juego entre intimidad y explosión también define la identidad emocional de “The Night City Lights”. Aunque está construido para la pista de baile, existe una melancolía constante debajo de sus sintetizadores y bajos: la sensación de escapar por unas horas, perderse entre desconocidos y dejar que la ciudad se convierta en un universo paralelo.
El resultado es un track de electrónica accesible y cinematográfica, pensado tanto para una noche de club como para acompañar un recorrido nocturno por la ciudad. DJ Vik convierte el paisaje urbano en una experiencia sonora donde el neón, el romance y el ritmo parecen existir en el mismo espacio.
Con “Draw Us”, Kirsten Hildegard se adentra en un territorio donde el indie folk-pop, la contemplación y la espiritualidad se encuentran. Su propuesta musical parte de una sensibilidad íntima y poética, marcada por una mirada hacia la naturaleza y por preguntas sobre el amor, la fe y aquello que no siempre puede explicarse con palabras.
La identidad de Hildegard está profundamente vinculada a su formación en teología y a su interés por el pensamiento de Søren Kierkegaard, cuya exploración del amor y la existencia también inspira el universo creativo de la artista. Ella misma define su propuesta como “mystical Kierkegaardian folk-pop”, una etiqueta que encaja con una música que busca más la contemplación que el impacto inmediato.
En “Draw Us”, esa sensibilidad se traduce en un folk-pop delicado y atmosférico, donde la voz y la escritura ocupan un lugar central. La música de Hildegard suele apoyarse en imágenes de agua, naturaleza y ciclos de transformación, elementos que funcionan como metáforas para hablar de los movimientos internos del ser humano.
Hay algo particularmente atractivo en su propuesta: no intenta separar lo espiritual de lo cotidiano. En sus canciones, el amor, la naturaleza y la búsqueda interior parecen formar parte de una misma conversación. El resultado es una experiencia musical serena y cercana, pensada para escucharse sin prisa y dejar que sus imágenes encuentren su propio significado.
“Time We’re Moving On” se mueve dentro de un territorio de indie rock, con una energía que también recoge elementos del power pop y el glam rock. Desde su propio título, la canción plantea una idea de transición: reconocer que una etapa ha terminado y aceptar que ha llegado el momento de avanzar.
Su clasificación entre estos géneros sugiere una propuesta que combina la sensibilidad alternativa del indie con una actitud más directa y expansiva. Esa mezcla permite que el tema conserve un carácter accesible y melódico, mientras incorpora una energía propia del rock que acompaña la sensación de movimiento que atraviesa su concepto.
Hay algo especialmente interesante en la frase “Time We’re Moving On”: no habla únicamente de dejar atrás algo, sino de reconocer que el tiempo también participa en esa decisión. A veces avanzar no significa haber encontrado todas las respuestas, sino aceptar que permanecer en el mismo lugar ya no es una opción.
Con su enfoque de indie rock, power pop y glam rock, Translucent Veil convierte esa idea en una canción de impulso y transición: una invitación a dejar que el pasado ocupe su lugar y permitir que lo que viene tenga espacio para comenzar.
“low”, colaboración entre figuers y Embleton, es una íntima pieza de indie folk que reflexiona sobre tres elementos profundamente humanos: las estaciones, el hogar y el amor. La canción nace desde una mirada contemplativa, donde los cambios externos parecen convertirse también en una forma de hablar sobre nuestros propios ciclos emocionales.
Inspirada en el universo sonoro de artistas como SYML, RY X, Novo Amor y Bon Iver, la producción apuesta por la sutileza y el espacio. Las texturas acústicas y la construcción atmosférica dejan que la voz y las letras poéticas ocupen el centro, creando una sensación cercana, casi como escuchar una conversación en voz baja.
Con un tempo pausado, “low” evita la necesidad de grandes explosiones y encuentra su fuerza precisamente en la contención. Es una canción que parece avanzar lentamente, dejando que cada capa sonora acompañe una reflexión sobre aquello que permanece mientras todo alrededor cambia.
El resultado es una pieza cálida y melancólica, perfecta para quienes encuentran en el folk una forma de detenerse por unos minutos y mirar hacia dentro.
Con “Disco Biscuit”, el productor británico Kev’Laa lleva el espíritu del disco hacia un terreno más psicodélico y electrónico, construyendo un track de funky tech house pensado claramente para el movimiento. La propia propuesta del artista lo define como un himno de club donde el groove y una dosis de extrañeza van de la mano.
La producción se apoya en la energía característica del house, pero incorpora una actitud juguetona que evita que el tema se sienta predecible. Bajo, ritmo y elementos disco se encuentran en una mezcla diseñada para mantener la pista activa, mientras la estética visual de Kev’Laa amplía el universo de la canción hacia un terreno deliberadamente surrealista.
El lanzamiento también demuestra el interés del productor por explorar diferentes versiones de una misma idea, con ediciones como “Radio” y “Funkin Dunkin” que ofrecen nuevas aproximaciones al concepto original.
Más que buscar solemnidad, “Disco Biscuit” abraza el lado divertido y ligeramente absurdo de la música electrónica: un track para bailar, desconectarse un rato y dejar que el groove haga el trabajo.
Cinco canciones, cinco nuevos descubrimientos y cinco razones para darle play a sonidos que quizá todavía no conocías. En FRECUENCIA ALTERNATIVA abrimos una ventana a nuevos artistas y propuestas que llegan desde distintos rincones del mundo. En cada volumen reunimos canciones que nos llamaron la atención por su sonido, su personalidad y aquello que las hace diferentes. Dale play, descubre nuevos nombres y déjate sorprender por la música que encontramos en el camino.
La próxima canción que te guste podría estar aquí. 🎧
“The Love You’ve Been Given” funciona como una pieza especialmente significativa dentro del universo de JAKI BLUE: una mirada íntima hacia el amor, la identidad y ese proceso silencioso de aprender a aceptarnos. La canción forma parte del EP debut que lleva el mismo nombre, un proyecto construido alrededor de la búsqueda personal, la vulnerabilidad y el regreso hacia uno mismo.
Musicalmente, JAKI BLUE se mueve entre el Alternative R&B y el Alt-Soul, combinando una sensibilidad soul con una escritura profundamente personal. Su manera de construir canciones parte de melodías y palabras que surgen casi como confesiones, dejando espacio para que la emoción sea tan importante como la propia narrativa.
En “The Love You’ve Been Given”, esa búsqueda adquiere una dimensión particularmente humana: mirar el amor recibido, reconocer su valor y entender que el camino hacia la propia identidad también puede comenzar cuando dejamos de buscar respuestas únicamente afuera. Es una propuesta cálida, introspectiva y vulnerable, de esas que invitan a escuchar con calma y quedarse un rato dentro de la canción.
Y aquí tenemos una artista que no utiliza la vulnerabilidad como adorno: la convierte en el centro de su lenguaje musical. 💙
“Dance Around The World” es una celebración musical de la diversidad y de aquello que puede conectar a personas de culturas diferentes: el ritmo. Wilbur Sargunaraj construye esta propuesta desde su trabajo alrededor de la inteligencia cultural, llevando esa idea al terreno musical mediante una producción que reúne influencias y colaboradores de distintas partes del mundo.
Más que presentar una mezcla de estilos como simple recurso sonoro, el proyecto busca que cada encuentro cultural forme parte de la identidad de la música. El álbum fue desarrollado junto a productores como Roberto Linares Brown, Jean-Meyer y Mike Schlosser, y cuenta con músicos de diferentes procedencias, entre ellos el percusionista ganador del Grammy Keisel Jiménez, además de artistas vinculados con Nueva Zelanda, India y Hawái.
En “Dance Around The World”, esa filosofía se traduce en una experiencia dinámica, bailable y abierta al intercambio: una propuesta de world music con electrónica, groove y elementos provenientes de distintas tradiciones, donde el movimiento funciona también como lenguaje universal.
El lanzamiento llega como parte de un proyecto que entiende la música como una herramienta para acercarnos a otras culturas. Y quizá ahí está su mayor atractivo: no se trata solamente de bailar alrededor del mundo, sino de descubrir el mundo a través del baile. 🌎🎶
‘Entre fuego y sombras’ es el disco debut de In Ad Hominem, un trabajo con un concepto que gira en torno a la dualidad del ser humano: la rabia y la esperanza, la destrucción y el renacer, la fe y la ausencia de ella.
Cada canción es una historia distinta, pero todas hablan de procesos internos. La banda chilena aborda temáticas como la crisis de fe, la muerte, la ira, la soledad, la crítica social y la búsqueda personal en un mundo que se cae a pedazos.
«El mensaje que queremos enviar con este lanzamiento es simple: está bien arder y está bien estar en la sombra. No todo es luz. Queremos que la gente que escuche el disco sepa que sus demonios también tienen música. Que gritar también es sanar», agrega el grupo austral.
‘Entre fuego y sombras’ explora sonidos desde el thrash metal rápido y cortante, pasando por pasajes progresivos con cambios de tiempo, hasta riffs más pesados y melódicos del heavy metal. Como power trio, In Ad Hominem busca que cada instrumento suene grande. Hay mucha guitarra líder, bajo presente y líder y batería aplastante que marca todo; pero también hay guitarras limpias y dinámicas para que no sea solo golpe tras golpe.
«La inspiración que tuvimos para este álbum viene de vivir en Chile post-estallido, de pérdidas personales y de ver cómo la gente se va apagando o encendiendo, de vivencias humanas que muchas veces son mucho más crudas que historias de fantasías y demonios. También de ensayar encerrados en San Sebastián con el mar al lado. El fuego y la sombra estaban ahí todo el tiempo», enfatiza IAH.
‘Entre fuego y sombras’ de In Ad Hominem presenta una canción desoladora en ‘Ciudad sin Dios’, una intensa y esperanzadora en ‘Renaciendo’, una melancólica y furiosa en ‘El Fin’, una ansiosa y crítica en ‘Esperando una opinión’, una fatalista y épica en ‘He de morir’, una oscura en ‘Ciego’, una melancólica e inspiradora en ‘Ecos de ausencia’ y una explosiva y liberadora en ‘Toda mi ira’.
‘Ciudad sin Dios’ es el focus track del disco, es una canción que nace de una pesadilla de uno de los integrantes y habla del sentir que estamos solos, que todo se derrumba y que cada uno se salva como puede. Es una crítica a la indiferencia social. Sonoramente, parte con un riff thrash muy directo, una batería agresiva y un coro que se queda pegado. Tiene un puente más groove antes de explotar de nuevo. La letra habla de una ciudad donde «Dios se fue de gira y no volvió».
El videoclip se grabó con imágenes IA editadas, dirigidas y producidas por el productor Matias Tapia (Mato), intercaladas con la banda tocando y actuando. El concepto es mostrar esa soledad colectiva: mucha gente, nadie se ve, nadie se ayuda, es solo caos en 4 minutos de intenso metal.
Según In Ad Hominem, «Esperamos que ‘Entre fuego y sombras’ nos abra puertas fuera de Chile. Queremos tocar en Colombia, Argentina, Perú, México y en todo el mundo. El impacto que buscamos es conectar con gente que está cansada del metal en inglés y quiere escuchar algo que le hable directo, en su idioma y con sus problemas. Que el disco se vuelva banda sonora de alguien que está pasando por sus propios «fuegos y sombras»».
Cinco canciones, cinco nuevos descubrimientos y cinco razones para darle play a sonidos que quizá todavía no conocías. En FRECUENCIA ALTERNATIVA abrimos una ventana a nuevos artistas y propuestas que llegan desde distintos rincones del mundo. En cada volumen reunimos canciones que nos llamaron la atención por su sonido, su personalidad y aquello que las hace diferentes. Dale play, descubre nuevos nombres y déjate sorprender por la música que encontramos en el camino.
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