El talentoso artista BizzySixFour sorprende a sus seguidores con un poderoso estreno compuesto por tres nuevas piezas musicales: EightySix, I Don’t Mind y Next Step. Cada una de estas producciones refleja la versatilidad y frescura creativa que caracteriza su estilo, consolidándolo como una de las propuestas más llamativas en la escena actual.
Con EightySix, BizzySixFour explora sonidos intensos y llenos de energía; en I Don’t Mind apuesta por una vibra más introspectiva y emocional; mientras que Next Step proyecta un espíritu evolutivo y ambicioso, simbolizando el camino hacia nuevas etapas en su carrera artística.
Este lanzamiento no solo reafirma el compromiso del artista con la innovación musical, sino que también abre un nuevo capítulo en su trayectoria, invitando al público a sumergirse en un viaje sonoro diverso y lleno de matices.
Fumiro Kaneko, originario de Tokio, Japón, es un compositor especializado en música incidental y bandas sonoras para comerciales. Su más reciente trabajo, titulado “CO Kick”, refleja su estilo versátil y su capacidad para crear paisajes sonoros que transmiten emociones y acompañan narrativas visuales.
Con una trayectoria marcada por la persistencia y la sensibilidad musical, Kaneko busca que cada proyecto sea una experiencia única, donde la música se convierta en un puente entre la imagen y el espectador.
El DJ y productor DERON ha logrado un hito en su carrera con su más reciente lanzamiento: un remake de “Music”, el icónico éxito de Madonna. Esta nueva versión ha conquistado las redes sociales y rápidamente se ha convertido en tendencia gracias al apoyo de grandes nombres de la industria como Hugel y Diplo, quienes han incorporado el track en sus sets alrededor del mundo.
El entusiasmo del público ha sido clave para su ascenso, posicionando al remake en el TOP 1 de Beatport el mes pasado, justo tras su lanzamiento. Esta reinterpretación mantiene la esencia del clásico, pero con un sonido fresco y enérgico, ideal para la pista de baile actual.
Con este éxito, DERON reafirma su lugar en la escena electrónica internacional, ofreciendo a los fans una experiencia musical que conecta la nostalgia de un clásico con la fuerza de la música electrónica moderna.
Sueños de un Tulpa es un proyecto musical colombiano que surgió de un impulso creativo, un espacio donde la experimentación sonora tomó forma. Jhon González Amortegui, caleño residente en Bogotá, desmembró sus experiencias en proyectos pasados y presentes (Empyra, Ruido Saturno, Dark Shadow, Wonderstorm) para dar a luz a esta exploración musical. Como un tulpa, una entidad nacida de la voluntad y el pensamiento en la mística budista, esta propuesta es la materialización de una duda existencial: ¿qué podría soñar un ser concebido en el éter de la mente? ¿Posee una conciencia propia, una agonía separada? ¿Qué podría crear?
Desde mediados de 2024, en un refugio de una pequeña habitación bogotana, este ensayo ha tomado forma, transmutando las vivencias más oscuras en melodías. Ha contado diferentes vocalistas de sesión, pero es la voz de la argentina Juli Guilleron (quien también da vida a su propio proyecto sonoro enfocado al pop urbano) la que le otorga un aliento especial, una amalgama de sonidos que dan vida a esta penumbra melódica.
La propuesta de Sueños de un Tulpa es un descenso al abismo de emociones, explorando historias diferentes, pero con sentimientos comunes (soledad, luto, frustración). No se busca la compañía, sino el eco íntimo de la introspección. Es la música que se escucha a solas, la que invita a cerrar los ojos y perderse en sus las melodías. Se explora los confines del rock, pero en un sendero de experimentación. Es una metamorfosis constante, una búsqueda de una nueva identidad sonora.
«Las letras son el reflejo del dolor más crudo y la agonía del alma humana: la depresión, el luto, la soledad. Se cuestiona de la moralidad de la humanidad. Se cuentan las historias de aquellos condenados por falsos dogmas, como en ‘Malleus Maleficarum’, donde la caza de brujas es un eco de la barbarie. También se desentierra los horrores de nuestra tierra, como en ‘Evanescente’, para no olvidar (las ejecuciones extrajudiciales). No hay finales felices ni promesas de luz. Solo la realidad, cruda y desgarradora. Se adentra en la mente humana, en las motivaciones de la crueldad y la deshumanización. El universo de Sueños de un Tulpa es un laberinto de preguntas sin respuesta», cuenta Jhon González con influencias de Tear for Fears, Toto, Tina Turner, Whitney Houston y Charly García. Sueños de un Tulpa es un híbrido de la nostalgia melódica y del ruido del presente.
‘Malleus Maleficarum’ es lo nuevo de Sueños de un Tulpa, es una crítica sonora a la tortura. Habla del suplicio de una mujer acusada de brujería, cuya única culpa fue su gnosis (su sabiduría). En una época donde el conocimiento era la herencia exclusiva de los hombres, poseerlo era una llama peligrosa, un desafío que ardía contra el orden establecido. Su cuerpo, reducido a cenizas, es un eco de las miles de almas humilladas y asesinadas en nombre de un credo perverso. Aborda la tiranía de la crueldad, la sed de poder que profana lo sagrado y silencia a los distintos. Es un réquiem por la inocencia vulnerada y una maldición al infierno que la hipocresía religiosa creó.
‘Malleus Maleficarum’ explora la penumbra del synthwave y la agresión del rock, con un bajo que evoca la sevicia de las torturas. Es un oxímoron sonoro: melodías que intentan ser bellas en medio de un paisaje sonoro de suplicio. Es el canto de una víctima atrapada en un infierno en vida.
«El propósito de ‘Malleus Maleficarum’ es la exploración. Cada sencillo es un nuevo capítulo, un nuevo mundo melódico. Si este canto llega a oídos que lo entiendan, seguiremos esa senda. Se busca la comunión con aquellos que, como Sueños de un Tulpa, se deleitan en la reflexión y el abismo del alma humana», agrega el artista colombiano.
El libro Malleus Maleficarum sirvió como un manual de tortura durante la época medieval, detallando métodos para infligir el máximo dolor y así obtener confesiones forzadas. Aquellas mujeres que desafiaban el statu quo o poseían conocimiento eran silenciadas y ejecutadas. La letra de la canción se enfoca en la frustración, el dolor y la desolación de estas víctimas, cuestionando la moralidad que justifica una política de tortura y el sufrimiento que se causa en nombre de un supuesto bien.
El video de la canción es un retrato de esta caza de brujas, un reflejo de la crueldad de quienes se autodenominaron jueces. Representa la persecución de mujeres, almas inocentes que fueron tildadas de monstruos cuando, en realidad, los verdaderos demonios eran sus perseguidores. En esencia, es una historia de desolación, una crítica a la política del terror que nos convierte en cómplices de los horrores cometidos en nombre de una falsa moralidad.
‘Malleus Maleficarum’ es el octavo sencillo de Sueños de un Tulpa, la octava exploración en este viaje sonoro. No hay álbum, solo un goteo constante de sencillos. La mutabilidad es el credo. Una idea que nace como balada puede mutar en un huracán de rock; un grunge se convierte en un eco electrónico.
«Es una canción perfecta para escuchar en aquellos momentos en los que la mente navega por pensamientos destructivos, cuando el alma anhela la depresión como un viejo amigo. Es la banda sonora de la ruina, el acompañamiento perfecto para la introspección más oscura», enfatiza.
La portada de ‘Malleus Maleficarum’ es una visión de dolor y suplicio, una mujer torturada por la crueldad de la religión y sus prejuicios. Es la representación del juicio, donde la víctima es exhibida mientras los opresores se ocultan en las sombras. El arte, creado con el auxilio de la inteligencia artificial, busca evocar la fragilidad de la inocencia frente a la brutalidad de la hipocresía.
Sueños de un Tulpa trabaja en la profanación de un clásico de Black Sabbath, fusionando la solemnidad del lando afro-peruano con la crudeza del rock y el pulso electrónico. Es un experimento que para algunos será un acto de sevicia y para otros, una revelación.
«En un mundo de atención fragmentada, donde las canciones se crean para satisfacer algoritmos y la música es reducida a un producto rápido, Sueños de un Tulpa se rebela. Se toma el tiempo de crear experiencias, de construir atmósferas. Para aquellos que aún se atreven a sumergirse en canciones, que se deleitan en la introspección y la reflexión, este proyecto es un refugio. Es para los melómanos que se atreven a escuchar la soledad en su forma más pura», concluye.
La cantante, compositora y productora neozelandesa-estadounidense Estella Dawn regresa este 29 de agosto con “I Like It Rough”, un sencillo oscuro y desafiante que late con energía pop cargada de poder, resistencia y una feminidad caótica e indomable.
El tema combina ganchos feroces, una producción cruda y una interpretación vocal que muerde con confianza, confirmando a Estella como una de las voces más audaces de la nueva escena pop. Entre la intensidad ardiente de BANKS, la franqueza narrativa de Jessie Reyez y la irreverencia de Doja Cat, Dawn consolida un estilo propio, tan arriesgado como magnético.
“Esta canción es para cualquiera que haya sido juzgado, subestimado o arrastrado”, explica la artista. “Se trata de transformar eso en combustible: plantar cara y cambiar la narrativa”.
Su música es un terreno donde la suavidad y la fortaleza conviven, y “I Like It Rough” lo evidencia con un espíritu de rebeldía que también es catarsis.
Nacida en Nueva Zelanda y actualmente radicada en San Diego, Estella Dawn es mucho más que una voz potente: escribe, produce y toca cada una de sus canciones, fusionando pop, soul, hip-hop y rock en una propuesta que desafía etiquetas.
Con más de 7 millones de reproducciones en lo que va del año y sencillos destacados como “514 Denim”, “Big Enough” y “Locked In”, ha logrado conectar con una audiencia global en crecimiento. Su música ha llegado a playlists de Spotify como New Pop Picks, The Drip y young & free.
Independiente, incansable e inolvidable, Estella Dawn se perfila como una de las artistas emergentes más prometedoras del pop actual.
Con “Veneno”, la artista belga de raíces españolas NENA enciende el verano con una fusión incendiaria de ritmos flamencos y energía pop. Cantada en español, la canción narra la historia de un amor tóxico y el valor que exige romper con él. Entre la emoción y el empoderamiento, “Veneno” se convierte en esa clase de tema que te hace bailar mientras sana las heridas: una banda sonora audaz para corazones sensibles.
NENA es una fuerza de la naturaleza. Nacida en Bélgica en el seno de una familia de exiliados políticos españoles, creció con la rebeldía en la sangre, un fuego que alimenta su música y su trayectoria creativa. Desde pequeña, su familia la llamó con cariño “la petite Pasionaria”, un apodo que refleja la intensidad y convicción que transmite en cada interpretación.
Su obra bebe de lo íntimo y lo heredado: la memoria de la España rural que sus abuelos se vieron obligados a dejar atrás, las cicatrices de la migración y el deseo de transformar ese dolor en belleza. En su sonido confluyen melodías folk, aires latinos y ritmos ibéricos, siempre acompañados de una voz poderosa y sensual que vibra entre la melancolía y la esperanza, la ternura y la rebeldía.
Pero es sobre el escenario donde NENA despliega todo su magnetismo. Con más de 50 presentaciones en los festivales de world music más importantes de Bélgica —Esperanzah!, Sfinks Mundial, Manifiesta y Nuit Blanche, entre otros—, su presencia es incandescente. Cada concierto es una experiencia vital que mezcla emoción cruda, conciencia política y vulnerabilidad intensa, dejando al público con la sensación de haber compartido algo profundamente humano.
En 2023 abrió el concierto de Manu Chao en Lieja, un punto de inflexión que marcó el inicio de su primer proyecto solista: La Raíz. Este EP, lanzado en marzo de 2024, supone un regreso a sus orígenes con composiciones cálidas y emotivas. Su sencillo principal, “Canto a la luna”, co-dirigido por la propia artista, recibió elogios de la crítica y fue proyectado en pantalla grande en el prestigioso Botanique de Bruselas.
Hoy, con “Veneno”, NENA reafirma su ambición: devolver la música popular comprometida al centro de la escena y hacerla resonar en cada cuerpo, cada voz y cada alma. Sus conciertos no son simples actuaciones: son experiencias de humanidad, fuego y furia tierna, compartidas con quienes se atrevan a sentir
Tres meses después de su debut con Acmé, el dúo SIIE regresa con ‘J’attends’, un corte demoledor que combina la crudeza del darkwave con la energía incesante del techno. El tema, cantado en francés, se adentra en reflexiones sobre la desaparición, el borrado y la pérdida de identidad en un mundo vacío de significado, levantando un espejo oscuro a la condición contemporánea.
Más allá de su inconfundible huella sonora, SIIE se mueve en esa frontera difusa donde la realidad se desdibuja y la fantasía comienza. Su propuesta, enigmática y seductora, conecta tanto con los seguidores del post-punk y la body music industrial de los años 80, como con la escena actual de clubes iluminados por estrobos, donde los beats hipnóticos de cuatro por cuatro parecen provenir de otra dimensión.
Las voces cargadas de magnetismo envuelven al oyente, mientras los sintetizadores pesados y las bases rítmicas —afiladas como una cuchilla— dibujan un viaje sonoro hacia las sombras de la noche.
En el lado A del EP, ‘À Travers’, SIIE cuenta con la colaboración de BadWolf, quien potencia el tema con líneas de bajo intensificadas y una simplicidad ultra-poderosa, tan sofisticada como arrolladora. Su aporte se siente como una ola expansiva que arrastra directamente a la pista de baile.
Con ‘J’attends’ y ‘À Travers’, SIIE reafirma su capacidad para conjugar misterio, contundencia y elegancia, consolidándose como una propuesta imprescindible dentro de la nueva ola electrónica que no teme abrazar la oscuridad.
Meredith O’Connor se ha consolidado como una de las grandes sensaciones del pop adolescente, cautivando a millones de oyentes con sus canciones que no solo conquistan las listas de radio, sino que también transmiten un mensaje poderoso. Reconocida como un ícono y pionera en la lucha contra el bullying, la artista ha logrado transformar su música en una plataforma de empoderamiento y esperanza.
Con conciertos agotados en diferentes partes del mundo, Meredith ha demostrado que su propuesta trasciende lo musical: sus letras han sido descritas por fans como un salvavidas, un refugio y una fuente de fortaleza personal. Cada tema refleja un compromiso genuino con levantar y motivar a quienes atraviesan momentos difíciles, convirtiéndola en una referente única dentro de la industria.
Meredith O’Connor no solo brilla en los escenarios, sino también como líder de una generación que encuentra en su música inspiración para vivir con confianza, resiliencia y autenticidad.