La sostenibilidad: una prioridad para los productores bananeros en Colombia

La producción de banano ha sido tradicionalmente una actividad económica clave en muchas regiones de Colombia. Las empresas del sector han asumido un rol activo en la implementación de prácticas sostenibles que fortalecen su productividad, generan impacto positivo en la protección del medio ambiente y el bienestar de las comunidades donde operan.

Un ejemplo es Uniban, que en 2024 reportó la conservación de 17 fuentes hídricas en las regiones de Magdalena y Urabá. A esto se suma la protección de 117 hectáreas estratégicas mediante procesos de reforestación, lo que contribuye significativamente a la conservación de la biodiversidad en sus zonas de influencia.

Por su parte, Banacol ha desarrollado una estrategia integral de sostenibilidad. En el marco de su enfoque en el cuidado del medio ambiente, la estrategia abarca múltiples iniciativas, incluyendo planes para la conservación del agua, la gestión responsable de residuos, la preservación de la biodiversidad y acciones concretas para abordar el cambio climático.

Estas acciones han permitido a Banacol reducir y compensar sus emisiones, obteniendo la certificación de Carbono Neutro otorgada por el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (ICONTEC) desde 2022, y manteniéndola vigente hasta la fecha. Entre las acciones destacadas, se incluye la destinación de 182,15 hectáreas a la conservación de ecosistemas y la siembra de 22,234 árboles nativos en los últimos tres años, reafirmando así su compromiso con la protección del entorno natural.

El compromiso de Banacol con la sostenibilidad también se refleja en su impacto social. Para alcanzar este propósito, Banacol desarrolla programas alineados con cuatro pilares fundamentales: formación, deporte, vivienda y salud. En 2024, sus iniciativas beneficiaron a 27.199 personas.

Otro ejemplo del compromiso social en el sector bananero, es Fundeban —la fundación social de Tecbaco— implementó en 2024 el proyecto Ruta Banarte en el municipio de Zona Bananera. Esta iniciativa transformó un contenedor de banano en un espacio cultural que ofrece talleres gratuitos de danza, teatro, pintura, música y manualidades, fomentando la creatividad y el acceso a la cultura en niños, niñas y jóvenes de la región.

Estas iniciativas reflejan cómo los productores bananeros, más allá de su rol económico, están asumiendo una responsabilidad activa con el desarrollo sostenible. Desde la protección del medio ambiente hasta el fortalecimiento del tejido social y cultural, estas acciones demuestran que es posible cultivar no solo frutas, sino también oportunidades, bienestar y futuro para las comunidades que hacen parte del corazón de esta cadena productiva.

Susana Muhamad, primera colombiana en ser presidenta de una COP

En la plenaria de apertura de la cumbre más importante sobre biodiversidad en el mundo, la ministra de Ambiente de Colombia Susana Muhamad se posesionó oficialmente como presidenta de la COP16, tras la aprobación por consenso de los delegados de más de 190 países miembros para liderar, facilitar y representar por los próximos dos años el cumplimiento de las metas que permitirán frenar la pérdida de biodiversidad en el planeta.

En su discurso inaugural, la presidenta estableció los objetivos y prioridades de la COP16 e hizo un llamado a los países para enfocar sus esfuerzos en el cumplimiento del Marco Global Kunming Montreal y en llegar a consensos entre las partes.

“El Gobierno de Colombia nos ha permitido reunirnos aquí y forjar esta coalición de voluntad, una coalición para hacer la Paz con la Naturaleza como un propósito estratégico fundamental. Tenemos que trabajar de manera mancomunada sobre la base de principios, y para ello tenemos que ser plenamente transparentes. Tenemos que poder deliberar de manera sincera. Es normal que sea difícil acordar algunos elementos en estos procesos multilaterales, pero hay que estar dispuestos a llegar a fórmulas de convergencia, y esto será fundamental para el éxito de esta conferencia”, comentó la presidenta Susana Muhamad.

Según Muhamad, para que esta COP sea exitosa las partes deben ponerse de acuerdo en el programa de trabajo de los pueblos indígenas y comunidades locales, distribución justa y equitativa de beneficios de la Información digital sobre secuencias de recursos genéticos, un sistema financiero acorde a las necesidades de los países y un sistema de seguimiento frente al cumplimiento.

Respecto al plan de trabajo de pueblos indígenas y comunidades locales, Muhamad dijo: “No se trata de una cuestión de procedimiento. Significa reconocer el poder político a quienes están en la vanguardia de la crisis de la biodiversidad y quienes también pueden abanderar las soluciones. Se debe reconocer que tenemos diferentes sistemas de conocimiento y que todos los sistemas y todas las culturas son necesarios”.

Frente a la decisión sobre la información digital de recursos genéticos (DSI, por sus siglas en inglés), la presidenta mencionó que esta podría abrir la puerta a otras discusiones en otros convenios, como las reuniones de desertificación y cambio climático.

En materia de financiación, Muhamad destacó que: “Nos faltan fondos. Todos estamos de acuerdo en que necesitamos nuevas fuentes de financiación. Además, ya está esa financiación establecida en las metas del Marco Mundial de Biodiversidad, pero necesitamos herramientas para materializar estos compromisos, porque esto es esencial. Así se podrá dar cumplimiento a las decisiones que adoptemos en este foro. Esto es fundamental también para forjar confianza”.

La presidenta enfatizó en que también se necesita un sistema de seguimiento y hacer un balance para rendir cuentas a la ciudadanía del mundo, y reiteró que esta COP debe lograr resultados colectivamente, porque cuenta con una participación sin precedentes de las delegaciones y tiene el mayor número de periodistas acreditados que en versiones anteriores.

Las funciones de la nueva presidenta

Dentro de las principales funciones como presidenta de la COP16, Muhamad debe facilitar la discusión y negociación entre los países miembros, asegurar la participación activa de todos los países, tomar decisiones y resolver desacuerdos, entre otros.

De igual manera y por los próximos 2 años, la presidenta Susana Muhamad, deberá supervisar la implementación de los acuerdos y decisiones adoptados, coordinar la elaboración de informes y documentos y evaluar el progreso de los objetivos de biodiversidad.

La posesión como presidenta de la COP16 representa el inicio de un liderazgo significativo que pone a América Latina y el Caribe como un referente y punta de lanza en la toma de decisiones para enfrentar la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. 

Una presidenta, líder mundial

Susana Muhamad es reconocida internacionalmente por su liderazgo ambiental como la Mujer de la Década en Colombia por el Women Economic Forum, la primera colombiana reconocida por su vocación y liderazgo por el Vital Voices Global Partnership y seleccionada entre las 25 mujeres del mundo pioneras en la lucha contra el cambio climático por la revista Reuters.

Dentro de sus grandes logros como ministra en estos dos años de gobierno alcanzó la mayor reducción de la deforestación del país en los últimos 23 años. Además, lideró la ratificación del Acuerdo de Escazú; creó el Fondo para la Vida y la Biodiversidad, un mecanismo sin precedentes que financia proyectos ambientales; consiguió traer la COP16 al país con el apoyo del presidente Gustavo Petro, entre otros.

Colombia abre la COP16 con la presentación oficial de su plan de acción para proteger la biodiversidad al 2030

En el arranque de la COP 16, Colombia se unió a la lista de cerca de 30 países del mundo que presentaron su plan de acción para proteger la biodiversidad al 2030 bajo el Marco Global Kunming Montreal. La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, afirmó que el plan de Colombia se convierte en un instrumento de política pública ambiental que consolida seis metas nacionales que tienen 191 acciones para enfrentar la pérdida de la biodiversidad en el país en los próximos cinco años.

“Somos uno de los países que presenta el plan completo después de dos años del Marco Kunming Montreal y esto refleja cómo vamos a cumplir las metas del marco global. Lo que hemos hecho es aproximar cuatro apuestas estratégicas al 2030 para la protección de la biodiversidad y seis metas que recogen dentro de ellas, esas 23 metas del marco, de acuerdo a nuestra situación contextual específica”, dijo Muhamad.

La ministra explicó que una de las metas clave es pasar del 24% del territorio nacional que hoy está bajo medidas de protección ambiental al 34%, conservar las zonas terrestres, aguas continentales y marino costeras del país.

Además, Colombia busca generar un renglón económico nuevo en la economía del país, que la bioeconomía que actualmente representa solo el 0,8% del PIB Nacional pase al 3% en 2030, generando medio millón de empleos.

“Buscamos poner 19 millones de hectáreas que están hoy en lo que llamamos integridad ecológica media, o sea, están a punto de perder su capacidad de prestar funciones ecosistémicas a las regiones del país para que haya una planificación integral en los planes de ordenamiento territorial y estos 19 millones de hectáreas entren a procesos de restauración ecológica”, aseguró Muhamad.

Adicionalmente, se avanzará en la reconversión de cinco millones de hectáreas a modelos productivos sostenibles y con procesos de restauración multifuncional. Así mismo, la reducción del impacto de economías ilícitas en los ecosistemas del país y tener una disminución de por lo menos el 50% en los niveles de tráfico de fauna y la afectación por delitos ambientales que afectan el ambiente es otra de las metas del plan.

“Hay una meta financiera que tiene que ver con cómo vamos a financiar este plan, es un plan que está muy integrado a objetivos económicos del país, a objetivos de planificación territorial y a objetivos que tienen que ver con la seguridad y la consolidación de la paz, así que se convierte en estrategias integrales que no están separadas de la política pública general y que tampoco están separadas como un apéndice ambiental. Están en el centro de una transformación territorial para la paz, y es lo que el país también ha dispuesto, el ordenamiento territorial alrededor del agua, la consolidación de la inclusión social en los territorios de mayor biodiversidad”, mencionó la jefe de la cartera ambiental.

Formalización de acciones

Para lograr este Plan de Acción al 2030, las seis metas contemplan 191 acciones estratégicas en las que Colombia se compromete para revertir la pérdida de la biodiversidad, estas se adelantaron con 15 carteras ministeriales, el Departamento Nacional de Planeación, tres gremios empresariales (ANDI, ACOPI, Consejo Gremial Nacional), el sector financiero y asegurador, los espacios oficiales de representación de Pueblos Indígenas (Mesa Permanente de Concertación Indígena, la Mesa Regional Amazónica, y la comisión Quinta de territorio, ambiente y recursos minero energéticos del Espacio Nacional de consulta previa para comunidades negras, Afrocolombianos, Raizales, Palenqueros y Campesinos.

Adicionalmente, este plan incluye 269 acciones y compromisos definidos por las rutas diferenciales de representaciones de pueblos indígenas, Afrodescendientes, Raizales y Palenqueras, campesinos, mujeres-género, niñez, adolescencia y juventudes.

Un plan participativo

A partir de la ruta de participación de la actualización del Plan de Acción de Biodiversidad se adelantaron 23 pactos regionales por la biodiversidad, y 8 pactos de las rutas diferenciales y poblacionales, que fueron integrados al Plan de Acción como recomendaciones a nivel regional, lo cual representa una oportunidad de diálogo entre gobiernos y sociedad para aprender de las lecciones y experiencias e implementar este plan de acuerdo con las realidades, necesidades y oportunidades de los territorios.

Gobierno inaugura el Pabellón Colombia en la COP16, un símbolo de biodiversidad y ancestralidad

Posterior a la ceremonia de inauguración de la COP16, la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, dio apertura al Pabellón Colombia junto con los ministros de Minas y Energía, Salud, Comercio, Culturas y Relaciones Exteriores.

Durante el recorrido inaugural, la ministra Susana Muhamad dijo: “Felicitaciones a todo el equipo que ha creado un pabellón realmente muy representativo de nuestro país, muy vivo. Entre maloca, sombrero vueltiao, biodiversidad, artes y oficios. De verdad representa muy bien lo que somos. En este espacio tendremos 120 eventos para la discusión profunda del tema del cuidado de la biodiversidad en Colombia”.

El Pabellón Colombia, diseñado por el bogotano Andrés Cortés, ha sido presentado oficialmente como una representación simbólica y cultural del país en la cumbre internacional. Este espacio, que combina elementos ancestrales con experiencias sensoriales, invita a los visitantes a conectarse con la riqueza natural y cultural de Colombia. El pabellón tiene como símbolo central el sombrero vueltiao, un patrimonio cultural que es reconocido a nivel mundial.

Este espacio se destaca por la construcción de una maloca, una estructura central hecha 100% de madera cultivada para este propósito.

Para Andrés Cortés, la maloca «es el centro de conocimiento y de compartir, tal como lo ha sido ancestralmente». Cada elemento del pabellón, desde las sillas hasta los parasoles, ha sido tejido por artesanos colombianos, reflejando la importancia del trabajo manual y las tradiciones locales.

Una de las principales atracciones del pabellón es su túnel inmersivo, diseñado para despertar los sentidos y mostrar la diversidad natural de Colombia de una manera única. «Más que ver, quiero que sientan lo que es Colombia», expresa Cortés, quien ha trabajado arduamente para transmitir la esencia del país a través de este espacio.

El pabellón cuenta con 400 metros cuadrados, dentro de los cuales la maloca funciona como un auditorio con capacidad para 60 personas. Además, se han incorporado dos oficinas privadas y una pantalla curva que se extiende de piso a techo, creando una experiencia visual única. La pantalla mostrará contenido en streaming de los eventos clave, compartiendo con la audiencia los espacios que se viven en la COP16.

Para su construcción, participaron alrededor de 400 personas, incluidos más de 100 artesanos que tejieron a mano el tapete sobre el cual se encuentra la estructura, así como las sillas y parasoles que decoran el espacio. Este esfuerzo colectivo subraya la importancia de la colaboración y el orgullo que representa para Colombia estar presente en la cumbre con un espacio que refleja su cultura, biodiversidad y tradición.

Para Andrés Cortés, diseñar y participar en la construcción del Pabellón Colombia es motivo de orgullo y responsabilidad. «Me da alegría y felicidad mostrar lo que es Colombia, despertando los sentidos y enseñando a los demás sobre nuestra biodiversidad y ancestralidad», comenta. Cortés está convencido de que las personas que transiten por la COP16 no solo verán su diseño, sino que experimentarán a Colombia, un país rico en cultura, naturaleza y tradición.

El Pabellón Colombia es una invitación a todos los asistentes de la cumbre a descubrir, sentir y apreciar la esencia de un país que se presenta al mundo con orgullo y autenticidad.

Así será el acto inaugural de la COP16 con el que Colombia abre sus puertas al mundo

Este domingo 20 de octubre Colombia inaugurará oficialmente la COP16, el evento más importante que ha hospedado el país en su historia reciente y que reunirá delegaciones de más de 190 países durante 12 días para trabajar en la protección de la biodiversidad del planeta.

El acto inaugural se realizará en el Centro de Eventos Valle del Pacífico, en la llamada Zona Azul. A este lugar llegarán representantes de los países, comunidades locales, académicos, entre otros actores para vivir este momento.

El evento contará con la participación del presidente Gustavo Petro, la ministra de Ambiente Susana Muhamad, el ministro de Ecología de China y autoridades locales. Además, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, AntónioGuterres, realizará una intervención en video.

Durante la ceremonia se realizará un poderoso ritual sonoro denominado ‘Paz con la Naturaleza’, que invitará a los asistentes a reflexionar sobre la paz y la protección del ambiente. Contará con un espectáculo artístico titulado ‘Del Agua y de la Tierra’, producido por el Centro Nacional de las Artes del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.

Este ritual simbólico, que tendrá cuatro momentos denominados Ley de Origen, Cantos del Agua, Soplo de Tierra y El árbol de la vida, reunirá a pueblos originarios, afrodescendientes, campesinos y jóvenes para fortalecer el vínculo entre el ser humano y la naturaleza en los que la música, la danza y la palabra se mezclan.

El cierre de esta ceremonia estará a cargo de la artista canadiense Genevieve Cote, quien presentará ‘Los sonidos de la Paz con la Naturaleza’. A través de su voz recreará sonidos del mundo, de animales, del mar, del desierto, una serie de sonidos que crearán una experiencia inmersiva única.

Posterior al acto inaugural, los asistentes podrán participar en el Concierto Pazcífico Sinfónico, parte del programa Sonidos para la Construcción de Paz del Ministerio de las Culturas.

En este participarán 43 niños, niñas y jóvenes indígenas de Tacueyó, Cauca, quienes integrarán el coro invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Estarán acompañados por artistas del Pacífico colombiano como Nidia Góngora, Hugo Candelario, Constantino Herrera Lewis, Johan Castro, Yeferson Carabalí, Jafet Andrade, Carlos Bonilla, Andrés Sánchez, Constantino Herrera, Wilson Viveros, Fredy Colorado, Marcos Micolta, Clarisol Martínez, Jadín Charria.  

La presentadora de la ceremonia será Sara Arboleda Murillo, comunicadora social de la Universidad del Valle, quien desde hace cuatro años se desempeña como periodista de Radiónica, emisora del Sistema de medios públicos de Colombia.

COP16 histórica: Con un gran acto inaugural Colombia recibe al mundo

En la ceremonia de apertura de la COP16, Colombia hizo un llamado al mundo a hacer Paz con la Naturaleza. Durante los próximos 12 días, como anfitrión de la Conferencia de las Partes, reunirá a más de 190 países para abordar los desafíos globales más apremiantes en la protección de la biodiversidad.

Con una convocatoria récord de más de 21.000 delegados preinscritos, la COP16 se convierte en la reunión más grande en la historia de esta cumbre de biodiversidad, atrayendo a representantes de casi todos los países del planeta. 

“No se puede consolidar la paz en un territorio sin la inclusión de la diversidad, sin la inclusión de los saberes específicos, sin hacer también Paz con la Naturaleza. Y por eso desde esta experiencia, desde esta búsqueda vital, que como dijo el presidente Petro también está hoy en el corazón del mundo, Colombia es anfitrión de esta COP16 para invitar al mundo a buscar esa Paz con la Naturaleza”, afirmó Susana Muhamad, presidenta entrante de la COP16 y ministra de Ambiente de Colombia.

Muhamad dijo que durante esta COP16 se debe dar un paso hacia la implementación del Marco Global Kunming Montreal. “Se trata en el fondo de recomponer la forma en que vivimos, de recomponer el modelo de desarrollo, de recomponer, de repensar, de redescubrir cómo vivimos conjuntamente en la diversidad, en un sistema que no genere permanentemente a la naturaleza como una víctima del desarrollo, que por el contrario nuestra propia reproducción como sociedad reproduzca la vida”, dijo.

La presidenta entrante de la COP16 aseguró que la conservación de la biodiversidad está profundamente ligada a la acción climática, y que debido al uso extractivista de recursos naturales se generan hoy el50% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero al mismo tiempo esto se constituye en lo que está causando también el 90% de la pérdida de biodiversidad. “Recuperar poderosamente los ecosistemas y la naturaleza puede contribuir en casi un 40% a la solución de estabilizar el clima y el ciclo del carbón”, enfatizó.

“Ojalá la COP16 en Cali sea ese primer objetivo, ese primer lugar donde las hormigas, sin hablar, se juntan para movilizar la vida y movilizar la Paz con la Naturaleza”, concluyó Muhamad.

Un llamado a la descarbonización para enfrentar la crisis climática

Durante su discurso de apertura, el presidente de Colombia Gustavo Petro aseguró que “es fundamental hoy cambiar deuda por acción climática. “No puede existir el riesgo como criterio de medida de la tasa de interés, ni así tasar los préstamos. Rebajar el riesgo en la deuda del tercer mundo es hoy sustancial. Si los fondos de capital y los fondos de pensiones de los países vivos cimentan su rentabilidad en las economías de los países pobres, dejarán a la humanidad sin los instrumentos para superar la crisis climática”.

“Solo cambiando el riesgo país por acción climática, podremos financiar el plan Marshall que detenga en el planeta la crisis climática: que descarbonice la totalidad de la economía. Cobran una prima de riesgo a quienes absorben el CO2 que arrojan los megaricosdel planeta, eso es un verdadero contrasentido mortal”, dijo Petro.

El arte y la cultura, símbolos de la Paz con la Naturaleza

Durante la ceremonia, los asistentes disfrutaron con el acto cultural ‘Del agua y de la tierra’, producido por el Centro Nacional de las Artes del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia, evocóla conexión íntima entre los seres humanos y los elementos naturales con los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes y campesinas como protagonistas. Así mismo, el espectáculo sonoro denominado ‘Paz con la Naturaleza’, motivó a reflexionar sobre la importancia de la paz y la protección del ambiente. 

Se espera que esta reunión en Cali sea decisiva para garantizar el cumplimiento de las metas del marco para 2030. Colombia, como país anfitrión, refuerza su posición como líder global en la agenda ambiental, ratificando su compromiso con la conservación y restauración de la biodiversidad.

La COP16 representa una oportunidad única para que el mundo se una en la lucha por preservar la biodiversidad y asegurar un futuro sostenible para todas las formas de vida en el planeta.

El evento promete ser un hito clave en la implementación de los ambiciosos objetivos y las 23 metas del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal para 2030, que incluye, entre otras metas, la protección del 30% de la tierra y los mares del mundo para 2030, la reducción de los subsidios perjudiciales y la restauración de los ecosistemas degradados.

Cumbre Nacional y Global de Juventudes y Niñez en Califortalecen la ruta de incidencia de esta población hacia la COP16

A un día de comenzar la COP16 en Cali, finalizó la Cumbre Global de Niñez y Juventud por la Biodiversidad, con más de 400 participantes de alrededor de 50 países, quienes generaron un manifiesto colectivo con recomendaciones políticas para la implementación del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal.

En la instalación de esta cumbre, la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, sostuvo que “la responsabilidad está aquí, en nosotros, las generaciones que también hemos creado esta situación. Juntos debemos ser esa fuerza vital y activa, en una movilización desde abajo y por la vida, de forma masiva, crítica, creativa, posible, que construya paz, paz desde los territorios, paz con la naturaleza, paz entre nosotros”.

Igualmente, Muhamad expresó “yo creo que sí podemos estabilizar el planeta y generar unas condiciones de vida que van a ser distintas a las que tenemos hoy, pero que rescate lo que este sistema y este proceso político nos ha hecho perder, que es nuestra propia humanidad”.

La jefe de la cartera ambiental concluyó “la juventud es capaz de dialogar en la diversidad cultural, es capaz de poner los múltiples saberes que se tienen y es capaz de compartirlos, pero combatirlos poniendo en el centro un propósito común que nos humaniza”.

Para Xiomy Acevedo, coordinadora de GYBN Colombia y directora de la Fundación Barranquilla+20, este evento posiciona al país como un referente global, y las juventudes tienen la responsabilidad y el poder de liderar el cambio hacia un futuro en armonía con la naturaleza.

Esta cumbre global hace parte de la ruta de niñez, adolescencia y juventud de la COP16, que ha contado con espacios de formación y participación, encuentros locales, programas autogestionados, un encuentro local en Bogotá, y la Cumbre Nacional de Juventud y Niñez para el Clima y la Biodiversidad que se realizó entre este 16 y 18 de octubre.

Esta cumbre nacional fue organizada por the Global Youth Biodiversity Network (GYBN) Colombia, la Plataforma Colombiana de Niñez y Juventudes, el Pacto x el Clima, el Colectivo Ambiental El Frailejón, la Asociación de Mujeres Indígenas ASOMI, la Fundación CapiTororoi, LowCarbon City, Barranquilla +20, con la participación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Se trató de un espacio vital y esperanzador de participación en donde los niños, niñas y las juventudes pudieron expresar sus propuestas y soluciones a las diferentes problemáticas ambientales y sociales que se viven en las diferentes regiones del país. Aproximadamente 400 participantes compartieron las diferentes experiencias de trabajo organizativo de sus territorios, aportando ideas e iniciativas y fomentando un espacio interactivo de aprendizaje pertinente para ser tenido en cuenta en las discusiones y agendas de la COP16.

“Como entidades organizadoras estamos muy felices de haber tenido un espacio con tanta diversidad generacional y cultural. Esperamos que este abrazo a lo intergeneracional perdure y nos permita entablar conversaciones sobre justicia en el marco de la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad”, expresó Laura Alameda Restrepo, Punto Focal Nacional de LCOY Colombia (Cumbre Nacional de Niñez y Juventudes por el Clima y la Biodiversidad).

Finalmente, vale la pena resaltar que estas cumbres hacen parte de un esfuerzo al que le apuesta el Ministerio de Ambiente para asegurar la participación de la juventud, pues la diversidad y los desafíos únicos, requieren una representación inclusiva y comprometida.

COP16: Más de 8.000 agentes custodian las fuentes hídricas de Colombia con la nueva Policía del Agua

Previo al inicio de la COP16 y con el objetivo de proteger uno de los mayores patrimonios naturales de Colombia, la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad y el director de la Policía Nacional, William Salamanca lanzaron oficialmente la Policía para la Protección del Agua y el Medioambiente, un nuevo cuerpo especializado dedicado a proteger el recurso hídrico ante las crecientes amenazas ambientales.

Quiero reconocer esta iniciativa de la Policía Nacional de Colombia. Porque esto, de verdad, es construir paz entre nosotros, empezar a materializar eso que anhelamos con la firma de la paz, empezar a ver emerger esas nuevas instituciones y posibilidades, tener a la Policía Nacional cuidando el agua, trabajando articuladamente con el Sistema Nacional de Ambiental”, comentó la ministra de Ambiente, Susana Muhamad.

Además, la ministra dijo que “quiero reconocerlo y más en una COP en donde Colombia ha llamado, en un momento de guerra en el mundo, a hacer Paz con la Naturaleza como el propósito principal. Así que hoy lanzar esta Policía del Agua es un hecho de paz, no puede haber mejor hecho de paz que este lanzamiento antes de la COP16”.

Por su parte, el general y director de la Policía Nacional, William Salamanca, aseguró que “la Policía del Agua está integrada por hombres y mujeres especializados en el cuidado del recurso hídrico quienes cuentan con capacidad técnica y conocimiento específico para generar acciones educativas, operativas y anticipativas de cara a los principales riesgos que se puedan materializar en contra de los cuerpos de agua como ríos, lagos, embalses, páramos y humedales”.

La Policía del Agua cuenta con un centro integrado de investigación terminal e inteligencia para la protección del agua, el cual nos permitirá tener conocimiento anticipativo para desarrollar estrategias preventivas orientadas a generar comportamientos responsables con ciencia y cultura frente al uso, cuidado y preservación del recurso hídrico, agregó Salamanca.

Así funcionará este nuevo cuerpo policial

La nueva Policía del Agua tendrá un papel fundamental en la protección de las fuentes hídricas de Colombia, con funciones que incluyen la creación de lineamientos institucionales, la intervención en cuerpos de agua contaminados, y la coordinación con entidades públicas y privadas para ejecutar planes de control y prevención. Las actividades se centrarán en patrullajes, presencia institucional y campañas de sensibilización sobre la importancia del uso sostenible del agua con las comunidades, enfocando sus esfuerzos en las regiones con altos niveles de contaminación hídrica.

Este esfuerzo que realiza el Gobierno Nacional no solo se limita a las fronteras nacionales, la Policía del Agua contará con el apoyo de agencias internacionales como Naciones Unidas, la Agencia de Protección Ambiental y la Organización Mundial de la Salud, además de acuerdos de cooperación con cuerpos de policía de otros países. Asimismo, se implementarán programas de capacitación internacional a través de iniciativas como ICITAP.

En lo que va del 2024, ya se han capacitado 8.000 oficiales de policía para la recuperación de fuentes hídricas, se han logrado un total de 412 capturas y se han impuesto 881 comparendos en Cundinamarca, Antioquia, Valle del Cauca y Nariño. Uno de los logros más destacados es la recuperación de 43 fuentes hídricas en todo el país.

La Policía del Agua trabajará bajo cinco ejes estratégicos para garantizar la protección de las fuentes hídricas

  1. Creación de la Policía del Agua para hacer frente a las amenazas contra los recursos hídricos.
  2. Integración transnacional para el control de delitos ambientales en la región amazónica.
  3. Tratamiento ambiental mediante el uso de plantas nativas para la absorción y estabilización de contaminantes.
  4. Fortalecimiento de la flotilla aérea para la prevención de incendios y protección ambiental.
  5. Mejora del laboratorio químico ambiental, para identificar y mitigar contaminantes.

Con la Policía del Agua, Colombia reafirma su compromiso con la preservación de sus recursos hídricos y el pacto de las instituciones de hacer Paz con la Naturaleza.

Aguas en duelo: el último aliento de la pesca en el Ecoparque ciénaga de Mallorquín

En las aguas tranquilas de la ciénaga de Mallorquín, donde por generaciones se tejió el legado de los pescadores, se avecina una tormenta silenciosa. La rica tradición pesquera que sostuvo a esta comunidad a lo largo de décadas, ahora enfrenta un futuro incierto por dos fuerzas implacables: la creciente contaminación de las aguas y la sombra imponente del Ecoparque Mallorquín.
Historias en clave verde: reportajes sobre justicia ambiental

Autor: Azharys Hazbún

El Ecoparque Mallorquín se erige al norte de Barranquilla como un faro de la “biodiverciudad” promovida por el gobierno del saliente alcalde Jaime Pumarejo. A la fecha, de las siete fases del proyecto, se han inaugurado dos, que corresponden a un primer tramo de seis kilómetros de áreas peatonales que atraviesan la ciénaga y los manglares (ver en el cuadro UF1 y UF2), así como algunos puestos de comidas.

De estas dos primeras fases falta la entrega de un mirador de gran altura, las zonas para la práctica de deportes acuáticos, gradas para actividades culturales y otros restaurantes.

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Diferentes fases del proyecto del Ecoparque Ciénaga de Mallorquín en Barranquilla, Atlántico. Fuente: Elaboración propia con datos de EDUBAR S. A.


Para Juan Manuel Alvarado Nivia, gerente de ciudad, este proyecto es uno de los mayores desafíos del distrito: “La apuesta principal de este proyecto es la recuperación integral de la ciénaga de Mallorquín, que implica restaurar y proteger tanto el cuerpo de agua como sus cuencas en un extenso proceso de descontaminación”.

Y es que según Barranquilla Verde y la Universidad del Atlántico, en la ciénaga se deben conservar por lo menos quince especies de flora, incluyendo cuatro de mangle; además de nueve especies de peces, nueve de anfibios, 177 de aves y siete de reptiles.

“En colaboración con la comunidad, trabajamos en planes a mediano y largo plazo. Estos incluyen una serie de intervenciones críticas no solo para restaurar los ecosistemas, sino también para generar ingresos para las comunidades locales, dignificar el trabajo y fortalecer la presencia institucional. Esto se traduce en la creación de espacios públicos para el disfrute de los habitantes de Barranquilla y en la promoción de la conciencia sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y adaptarnos a él”, agregó Alvarado Nivia.

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Ecoparque Etapa UF1. Fotografía: Azharys Hazbún.


Sin embargo, esa recuperación integral de la ciénaga no convence a todo el mundo. Algunos ambientalistas y académicos cuestionan las obras y su impacto en los procesos biológicos: “La ciénaga de Mallorquín es una laguna costera estuarina. Este tipo de ecosistemas son muy frágiles y vulnerables, por lo tanto, cualquier tipo de intervención pasa por determinar, mediante estudios de modelación, los posibles impactos”, explica Iván Martín León, doctor en Oceanografía y geología de costas de la Universidad de Vigo.

“Otra cosa es que la obra civil tenga unas bondades turísticas y socioeconómicas, algo que en ningún caso se puede utilizar como argumento para decir que con ello se va a recuperar la ciénaga. Por el contrario, los sitios donde están las estacas de madera serán un factor determinante de cambio de la hidrodinámica de la ciénaga, y posiblemente se formen bancos de arena. De ocurrir esto, se disminuiría el espejo de agua. Por otro lado, la ciénaga de Mallorquín no está en condiciones para la realización de deportes náuticos, porque su fondo sedimentario presenta alta contaminación orgánica, bacteriológica y de metales pesados”, agrega el doctor León.

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La ciénaga de Mallorquín desempeña un papel esencial como ecosistema de transición y se encuentra amparada bajo la distinción Ramsar N° 951, según lo establecido en el Decreto 3888 de 2009, como la única laguna costera estuarina en el departamento del Atlántico. Imagen: Alcaldía de Barranquilla y Puerta de Oro SAS.


Algunos ambientalistas han enviado derechos de petición al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible a fin de obtener información relevante sobre las licencias ambientales necesarias para la intervención en la ciénaga.

No obstante, la competencia recae en la Corporación Regional Autónoma del Atlántico (CRA), que mediante la Resolución 641 de 2021 y la Resolución 685 de 2022 autorizó la ocupación del cauce de la ciénaga al consorcio JCO Mallorquín. Esta autorización les permitió iniciar las obras en la fase UF1 y UF2 y las subsiguientes. Y aunque su vigencia vence al finalizar noviembre de 2023, existe la posibilidad de prórroga.

Jesús León Insignares, director de la CRA, explica que “inicialmente, los trámites de ocupación del cauce del Ecoparque estuvieron a cargo de la Sociedad Puerta de Oro SAS, gestionándose de manera progresiva por etapas o Unidades Funcionales. A medida que el proyecto avanzaba se realizaron cesiones de derechos a los consorcios civiles encargados de la construcción de las distintas fases. Hasta la fecha, se han celebrado tres de estos contratos, que actualmente están en manos de los consorcios JCO Mallorquín, TICOM y Unión Temporal Puerto Mar SAS. Estos contratos cuentan con los permisos de ocupación, viabilidad y otros instrumentos de control que la entidad ha establecido para garantizar el adecuado manejo ambiental”.

Además de los ambientalistas, otros que no se encuentran conformes con el proyecto son algunos residentes del corregimiento La Playa y del barrio Las Flores, por ejemplo, Jairo Palma, presidente de la Asociación Frente Común del Corregimiento Eduardo Santos La Playa, quien junto a otros habitantes exigen respuestas a la administración de Barranquilla, al Ministerio de Ambiente, a la CRA y a Barranquilla Verde.

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Sector La Playa, cerca de la ciénaga. Fotografía: Azharys Hazbún.


“No estamos en desacuerdo con el crecimiento de la ciudad, solo vemos con gran preocupación que el proyecto, que debería haber mejorado la calidad de vida de los habitantes del corregimiento Eduardo Santos La Playa, no haya cumplido con sus promesas. Pensábamos que el Ecoparque traería mejoras en infraestructura y solucionaría el problema del alcantarillado en las zonas que carecen de él. Sin embargo, todo sigue igual; solo una pequeña parte tiene un buen aspecto, que es la que ven los turistas”, menciona Jairo.

Por su parte, Alfredo Santos, juez de paz de la localidad, considera que “se están vulnerando los derechos fundamentales, principalmente porque este proyecto no beneficia a la comunidad del corregimiento ni a los pescadores. En su momento, antes de iniciar las obras del ecoparque, también se habría intervenido la infraestructura local, lo que habría implicado mejoras en alcantarillados, plazas, parques e incluso colegios, pero no, todo quedó en promesas de dirigentes que solo hacen política en tiempos de campañas”.

Aunque La Playa y Las Flores son vecinos, han experimentado problemas distintos en las diferentes etapas de ejecución del proyecto. En 2022, desde la parte baja del río Magdalena y las playas de Puerto Mocho, varios habitantes que solían mantener casetas artesanales para la venta de alimentos a turistas fueron desalojados por el Esmad, cuyos agentes destruyeron sus locales. Ahora temen que muy pocos se verán beneficiados con la oportunidad de administrar los nuevos puestos destinados al ecoturismo.

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Casetas destruidas por orden de la alcaldía. Fotografía: Pablo Pachón – Veeduría Mallorquín.


“Cuatro años teniendo esa caseta. Allí, mi esposa vendía almuerzos con los pescados que yo traía a diario. Un día, la alcaldía dijo que no teníamos derecho a estar allí. Censaron y dejaron a unas cinco familias, a las que se les permitió administrar una caseta solo porque son más antiguas. Ahora no trabajo en nada, solo vivo del rebusque y la pesca, y tampoco es rentable porque ya no se puede pescar a diario, ni salen pescados. Hay días en los que solo se pierde el tiempo en la faena”, relata Carlos Ávila, pescador y residente de Puerto Mocho.

Pese a que la administración local afirma haber compartido información de manera directa con pescadores, vendedores ambulantes y otros actores que se beneficiaban de la zona desde hace años, ese esfuerzo fue insuficiente. Así lo afirma Pablo Pachón, fundador de la Veeduría Mallorquín y estudiante de maestría en Historia de la Universidad del Norte: “No ha habido transparencia. No existe una agenda de participación pública que la comunidad pueda consultar para saber cuándo y dónde se llevan a cabo estas reuniones y quiénes las organizan. El problema fundamental es la falta de información, ya que la gente desconoce lo que implica este proyecto. Ahora, debido a los conflictos derivados de las protestas de la comunidad que han bloqueado carreteras, la incertidumbre es aún mayor, ya que las personas no saben qué sucederá con sus vidas y sus medios de subsistencia”, dijo.

En contraste, tanto la Gerencia de Ciudad como la Alcaldía de Barranquilla aseguran que han documentado las socializaciones y mesas de trabajo y que han colaborado estrechamente con la comunidad no solo en el proyecto del Ecoparque, sino también en los planes de acción para La Playa y Las Flores: “Programas como ‘Así vivo mi barrio’ son ejemplos de esta colaboración”, argumenta Alvarado Nivia.

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La ciénaga recibe vertidos de aguas residuales como el servidero que se observa en la imagen, en el sector La Playa. Fotografía: Azharys Hazbún.


Además de los impactos que provocará el proyecto, de fondo queda una problemática por atender: la contaminación generada por los cuerpos de agua que alimentan la ciénaga, los asentamientos informales, los cambios en la barra de protección de la playa debido a la sedimentación, la falta de saneamiento en la ciudad y los vertidos de aguas residuales y desechos industriales de empresas cercanas.

Los habitantes de Eduardo Santos La Playa recuerdan que antes el agua de la ciénaga llegaba hasta donde hoy se encuentran la iglesia y la plaza del corregimiento. Desde el principio entendieron que dependían de ella y la cuidaron, pues la pesca artesanal en sus diversas formas fue, por mucho tiempo, su principal fuente de sustento.

Ellos relatan cómo las arduas jornadas eran recompensadas con peces en abundancia. Sin embargo, en la actualidad, algunas especies escasean y la cantidad en general se redujo drásticamente. Lo que solía ser una bonanza diaria, ahora es un raro evento semanal, a menudo determinado por la suerte, lo que erosionó las esperanzas de los pescadores.

“Desde muy niño solía acompañar a mi padre en sus faenas en la ciénaga. Recuerdo cómo me enseñaba a pescar de manera artesanal. Yo he mantenido a mi familia con la pesca. Antes pescábamos todos los días y podíamos vender hasta quinientos mil pesos diarios. Hoy, si podemos vender ochenta mil pesos por semana, es mucho. Hace dos semanas que no he podido pescar nada, y ahora vivo de revender pescado. Ese es mi negocio”, explica Fabián Jiménez, representante de la Asociación de Pescadores de la Playa de Mallorquín, ASOPIPLAMA.

“De esta ciénaga solo queda el nombre. De las siete secciones que conformaban la ciénaga, todas se han perdido. La pesca es escasa, y si hay diez pescadores, es mucho, ya que esos son los únicos que pueden permitirse contar con lanchas. Para el resto de nosotros, la situación es complicada. El hambre está presente, no tenemos apoyo ni ayuda, y la vida del pescador se ha vuelto muy difícil”, expresó el pescador Sofanor Orellanos.

La contaminación, el legado de la ciénaga

Desde 2010, cuando se publicó la política nacional de recurso hídrico por parte del Ministerio de Medio Ambiente, la Corporación Autónoma Regional del Atlántico adelantó proyectos para el tratamiento y mejoramiento de las aguas de la ciénaga en cuatro fases: planificación, administración, calidad y estudio de riesgo del recurso hídrico.

En la actualidad, se están llevando a cabo proyectos como el cultivo de microalgas, en colaboración con Cormagdalena, y la siembra constante de mangle, en apoyo de los pescadores locales y las asociaciones.

Según Ayari Rojano, bióloga de la CRA, “la fuente natural de agua dulce de la ciénaga de Mallorquín es el arroyo León, el cual solía ser intermitente y efímero durante muchos años. Sin embargo, tras la creación de la subestación de aguas residuales del suroccidente, se convirtió en un afluente permanente y, a través de él, se canalizan todas las corrientes limpias generadas por las aguas pluviales y las aguas residuales. Esto ha llevado a la ciénaga a recibir una carga orgánica a lo largo de los años, que es una forma de tensión y contaminación”, dice la bióloga. “En 2017 se iniciaron experimentos con microalgas para abordar la contaminación orgánica en la ciénaga. Los resultados exitosos de los pilotos llevaron a la expansión del proyecto a Aguada de Pablo. Los pescadores respaldaron la iniciativa al ver los resultados positivos, y se reintrodujo un cultivo de algas nativas en la ciénaga. Estas algas metabolizan contaminantes y, tras ser cultivadas en una planta de ficocultivos, se reintegraron a la ciénaga para mejorar la calidad del agua. Este enfoque ha tenido un impacto significativo, permitiendo un contacto seguro con las aguas de la ciénaga sin riesgo de enfermedades en la piel”, explicó Rojas.

Jesús León Insignares también señala que el proceso de biorremediación con microalgas que llevó a cabo la CRA en la ciénaga de Mallorquín es un ejemplo de éxito a nivel nacional, destacando la recuperación del cuerpo de agua por medio de soluciones basadas en la naturaleza: “Tenemos antecedentes históricos de una gran mortandad de peces en esta área, pero hoy observamos un aumento en la oxigenación y una reducción de los coliformes debido a las aguas residuales”.

Sin embargo, contrario a lo mencionado por Rojas y León Insignares, Iván Martín León afirma que esta iniciativa con algas “no ha tenido éxito en reducir la contaminación del sedimento. El documento técnico muestra que no ha funcionado, ya que los niveles de DBO5 (demanda biológica de oxígeno) siguen siendo altos y superan los límites permitidos por la autoridad ambiental. Esto sugiere la presencia continua de aguas residuales con alto contenido de materia orgánica incluso después de usar microalgas. Para que funcione, se requieren investigaciones exhaustivas a fin de adaptar las cepas de microalgas y se necesita un buen trabajo taxonómico en las especies utilizadas, incluso si son nativas, pero en este caso no se ha proporcionado el nombre científico de las microalgas utilizadas”.

Consultado por el desarrollo del Ecoparque, sus impactos y el estado de la ciénaga, el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo Heins, dijo: “Somos conscientes de que la recuperación de la ciénaga de Mallorquín es un proceso a mediano y largo plazo. Por ello, hemos desarrollado proyectos detallados para abordar los importantes desafíos ambientales que presenta, como el saneamiento de la cuenca noroccidental, un plan maestro para el arroyo León, el cierre técnico del vertedero de basura de Las Flores, la continuación de las fases del Ecoparque y la protección de la barra de la playa de Puerto Mocho. Siempre extendemos la invitación a la comunidad local, la academia y los sectores económicos a colaborar en la restauración de este ecosistema y hacerlo realidad”.


Esta historia forma parte del especial periodístico ‘Historias en clave verde: reportajes sobre justicia ambiental’, como resultado de la formación ‘CdR/Lab Memorias de la tierra: periodismo para cubrir temas de justicia ambiental’, apoyada por el Servicio Civil para la Paz de Agiamondo en Colombia.