La Reforma estrena ‘El Power’, una canción de resistencia, tradición, identidad y revolución

La Reforma es una banda colombiana que nació hace 13 años con una visión clara: fusionar de manera innovadora el folclor colombiano con nuevos ritmos y lenguajes sonoros. Surgió como una necesidad artística y cultural, no solo musical, de crear un puente entre lo tradicional y lo contemporáneo. El proyecto está integrado por Christian Lacouture (voz principal), Sergio Lacouture (guitarra eléctrica), Daniel Reyes (bajo), Jhonatan Lacouture (batería), Jesús Sierra (percusión) y Fabián Dada (piano y sintetizadores), músicos que, más allá del virtuosismo, entienden que la música tiene el poder de mover una generación entera.

La Reforma tiene una propuesta tanto social como folclórica. Su música busca conectar al oyente con sus raíces, recordándole que la identidad cultural no es algo del pasado, sino un poder vivo que puede transformar realidades. No es solo entretenimiento, es expresión, memoria y resistencia. La Reforma eleva la voz del pueblo con sonidos que despiertan orgullo, conciencia y ritmo. La Reforma es herencia y evolución. Es un proyecto que mezcla raíz y revolución con una identidad propia.

«Con nuestras canciones no venimos a predicar, venimos a incomodar, inspirar y despertar. Hablan de identidad, fe, resistencia y propósito. Hablan del dolor que se transforma en arte, del barrio que se convierte en escenario, del pueblo que se vuelve un movimiento. Cada canción tiene el corazón de una historia real: la del que lucha, del que cree, del que no se rinde. No buscan que los entiendan todos, buscan que los sientan con fuerza porque lo suyo no es adornar el mundo, es confrontarlo con belleza», cuenta la agrupación que suena a cumbia tradicional, tambor de callejón, vallenato de parranda y rebelión costeña con influencias directas de Carlos Vives, Totó la Momposina, Joe Arroyo, Lucho Bermúdez, y la potencia moderna de Rescate y Calle 13.

La Reforma estrena ‘El Power’,una canción que no nació para ser un hit sino para ser un estandarte. Habla del poder interior que se despierta cuando decides no adaptarte a lo superficial. Toca temas como la autenticidad, la resistencia espiritual, la conexión con la tierra y el fuego interno que todos llevamos. No es una canción motivacional, es una bomba sonora con mensaje de fondo. Es para los que siguen de pie, aunque la vida les haya querido tumbar.

En ‘El Power’ se siente la cumbia tradicional colombiana en su forma más pura, con un acordeón que suena como si hablara por el Caribe entero. Esa base se fusiona con un ritmo irrepetible, una cadencia que solo La Reforma sabe hacer: una mezcla de guitarras eléctricas, tambores criollos y efectos contemporáneos que no rompen la tradición, sino que la empoderan. Es una obra de arte musical que suena a calle, a tradición y a revolución.

El video de ‘El Power’ es una explosión visual entre lo urbano y lo ancestral. Fue grabado entre Bogotá y locaciones emblemáticas de Cartagena como sus ruinas y su muralla colonial, en una apuesta por mostrar el contraste entre lo moderno y lo histórico. En la narrativa visual, la banda aparece como símbolo de resistencia, con imágenes que evocan lucha, identidad y calle. Al final, todos aparecen con máscaras de luchador, dejando claro que todos somos guerreros en la vida cotidiana. El director fue David Jassir de Parábola Films, quien logró capturar el mensaje con una estética poderosa y cinematográfica.

«Las expectativas que tenemos con ‘El Power’ son altas y estratégicas. Comercialmente, queremos posicionar a La Reforma como una banda pionera en una nueva ola de música latinoamericana con raíz y propuesta. No buscamos pegar un sencillo, buscamos construir una marca cultural. A nivel social, queremos que la canción despierte orgullo en lo local, inspirar a artistas emergentes y mover conciencias. Queremos que este sencillo se convierta en himno de quienes tienen algo que decir, pero no sabían cómo gritarlo. Es el inicio de un movimiento sonoro, visual y emocional», enfatiza.

‘El Power’ es el inicio de un movimiento. El proyecto completo incluirá varias canciones que explorarán temáticas sociales, espirituales y culturales con sonidos que van desde la cumbia hasta lo urbano experimental. Cada sencillo será un capítulo de una narrativa mayor. La Reforma prepara más lanzamientos, colaboraciones y piezas visuales que mantendrán vivo el concepto y expandirán el alcance del mensaje. No se trata de sacar música, se trata de construir un lenguaje nuevo.

«Es una canción perfecta para los días en los que necesitas levantarte con propósito, para cuando el mundo te quiera callar y tú decidas rugir. Es el track ideal para iniciar el día con actitud, para entrenar con convicción, para pensar en alto o simplemente recordar quién eres. Es música para cuando estás listo para dejar de sobrevivir… y empezar a vivir con poder», puntualiza la agrupación.

La portada del sencillo muestra un león con una bandera en alto, con una estética callejera y un grafiti latino. El león simboliza identidad, fuerza, resistencia. No es una imagen decorativa: es una declaración de guerra contra la apatía, el conformismo y el olvido cultural. El león no ruge por sonar fuerte, ruge para despertar. Es una invitación visual a sacar tu power, a no esconder tu fuego y a convertir tu voz en bandera.

Durante el 2025, La Reforma realizará una gira nacional con un show que no solo será música, sino una experiencia sensorial. La banda colombiana también prepara contenido con impacto y movimientos de comunidad. Cada escenario será una plataforma para algo más grande que un concierto: será una protesta artística, una celebración cultural y una provocación emocional.

«La Reforma representa lo que muchos sienten, pero no saben cómo expresar. En un continente que a veces olvida su poder, ellos lo recuerdan con cada verso, cada tambor y cada show. Son la voz de los que no caben en los moldes, de los que aman su cultura, pero no quieren vivir anclados al pasado. La Reforma no busca fans, busca aliados. Quien los escuche se une a un movimiento que no se vende, que no se rinde y que viene a encender una generación con el verdadero power», concluye la banda.

[Perú] Un disco que narra las etapas de una ruptura amorosa, así es ‘707 Metamorfosis’ de Santal

Santiago Alejandro López Arenas, más conocido como Santal, es un chico peruano de 17 años radicado actualmente en Argentina que desde los 12 años está inmerso en el mundo del Rap. Su carrera comenzó cuando iba a las plazas a batallar, acompañado de su padre. Santal se describe como un artista romántico y sentimental, ama escribir poesía y lo refleja en las letras de sus canciones las cuales tienen gran profundidad y emotividad. La intención de su propuesta musical es poder conectar con los jóvenes y personas en general mediante experiencias y sentimientos vividos. Santal exterioriza sus pensamientos y emociones y los convierte en canciones.

«Quiero retratar los procesos de toda persona, todos pasamos por momentos buenos y malos; y creo que tenerlos en canciones son una forma de preservar ese sentir, identificarlo, procesarlo y, posteriormente, aprender de él», cuenta el cantante con influencias del rap y el R&B, de artistas como Mac Miller, Mac Demarco e inclusive estéticas de artistas como Billie Eillish.

‘707 Metamorfosis’ es el disco debut de Santal, un trabajo conceptual que tiene una estética sombría, retratada tanto en los temas musicales, como en los visualizers. A lo largo del álbum se puede observar la vida de una persona sumergida en su propio mundo, viendo un breve concepto de su niñez. Los temas del disco tienen un enfoque hacia las mujeres de su vida, al inicio el amor de madre y al crecer la necesidad del afecto femenino, llevándolo a una serie de situaciones en los que sufre rupturas, intenta reconciliaciones, se obsesiona y se «transforma». Al final del viaje, la producción refleja un final feliz y realista.

«El disco está inspirado en momentos a lo largo de mi vida. Siempre fui una persona muy sentimental conmigo mismo incluso, y me gusta poder compartir esas experiencias con quienes podrían pasar algo parecido. Muchos de los temas fueron dedicados a chicas de las que me enamoré o situaciones mías muy profundas con las que siento que puedo conectar con el público», agrega Santal.

A lo largo del disco ‘707 Metamorfosis’ se perciben todo tipo de instrumentos y sensaciones, guitarras eléctricas que acompañan el álbum con un sonido único, dándole un ambiente especial a las percusiones y guitarras acústicas. Este trabajo también incorpora violines, viola, chelos, contrabajo, saxo y piano. El sonido de esta producción es una apuesta única del artista peruano, al ser su primer álbum quiso hacer algo fuera de lo normal, salir de lo midi y volver a lo vivo.

Según Santal, «es un disco en el que experimentamos mucho con el Rap y el R&B, dándole un toque único incorporando instrumentos de orquesta grabados en estudio. Quisimos hacerlo lo más orgánico posible y fue así como quedó, es como poner tu vida en un disco y dejar que fluya».

Del banano al bienestar: el impacto positivo de las productoras del Urabá colombiano

Desde la década de 1960, el Urabá antioqueño se ha consolidado como el principal epicentro de la producción bananera en Colombia, concentrando actualmente el 65 % de las exportaciones hacia mercados de Europa, Estados Unidos y Asia. Más allá de su relevancia económica, esta región se ha convertido en un ejemplo destacado de cómo la articulación entre el sector privado, las comunidades locales y las instituciones puede impulsar procesos de desarrollo regional sostenido e inclusivo.

En este proceso, empresas bananeras como Uniban, Banacol, y Banafrut han sido pieza clave en la construcción de un territorio más equitativo, productivo y sostenible para la comunidad.

A través de programas sociales, educativos, deportivos y culturales, estas empresas han demostrado que su compromiso trasciende la gestión productiva. Se han establecido como aliados constantes del talento local, apostando por la niñez, la juventud y las mujeres como pilares fundamentales de la transformación social. Este enfoque no solo fortalece el tejido social, sino que también fomenta un futuro más prometedor para las nuevas generaciones.

En el ámbito social, se destaca la labor de la Fundación Uniban en la promoción del desarrollo cultural en Urabá. Esta fundación lidera iniciativas que respaldan semilleros, grupos artísticos y talleres creativos, contribuyendo así a un enriquecimiento cultural que beneficia a toda la comunidad. Además, promueven la educación en los niños, niñas y jóvenes a través del instituto Uniban que cubre los niveles de preescolar hasta bachillerato, y su instituto técnico donde ofrecen educación para el trabajo y el desarrollo humano mediante la formación técnica laboral por competencias.

Por su lado, Banacol le apuesta al relevo generacional con la contratación de más de 900 jóvenes entre los 18 y 28 años, y a la inclusión de mujeres en el sector agrícola buscando duplicar su participación en sus operaciones. Además, desde su fundación trabaja en cuatro pilares estratégicos: formación para la vida; deporte social y competitivo; salud para el bienestar de las familias, y vivienda más allá de las paredes e infraestructura comunitaria, la cual ha beneficiado a más de 1,5 millones de personas.

Otro ejemplo es Banafrut, que por medio de su fundación Fundafrut, enfoca sus esfuerzos en el apoyo a instituciones educativas, facilidades de acceso de vivienda digna para sus empleados y familias y el apalancamiento de proyectos de infraestructura para contribuir a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región del Urabá.    

Cabe resaltar que los trabajadores bananeros tienen la remuneración más alta del sector agrícola del país. Cerca de dos salarios mínimos, más diez prestaciones extralegales y un contrato formal para todos sus colaboradores. Estas cifras se han logrado gracias a una concertación laboral entre los sindicatos y las empresas. Así, los trabajadores del sector bananero tienen un empleo digno.

La transformación de Urabá no es fruto del azar. Hoy se perfila como una región que apuesta por un desarrollo con identidad, donde la prosperidad se cultiva con responsabilidad, equidad y una visión a largo plazo.