Una salsa brava que le canta al duelo después de una ruptura, así es ‘Cómo le hago’ de Frank GoDi

El dolor por una ruptura amorosa puede paralizar. Una persona expresa su desesperación tras perder a alguien que considera irremplazable: lo ha intentado todo para recuperarla, pero el recuerdo persiste y la vida, dice, ya no tiene sentido sin su presencia.

Frank GoDi es un cantante y compositor cubano, actualmente radicado en Canadá. Su proyecto nace de la inquietud de mostrar al mundo su música propia, expresando sus vivencias y sentimientos; y mostrando su talento para conquistar corazones en Colombia y Latinoamérica con su obra. La intención de su propuesta musical es adueñarse, en el buen sentido de la palabra, de los corazones y los oídos de todas las personas que conozcan su proyecto.

Fran GoDi es el eje principal del proyecto, sin embargo, cuenta con el apoyo de músicos profesionales y de gran trayectoria para darle vida a su obra musical como es el caso de Oswaldo Ospino y Edgardo Manuel Pomares, integrantes de la orquesta de salsa Grupo Niche.

«A través de mis canciones busco enviar un mensaje de unidad y humanidad, dentro de todas las melodías e historias que creo hay una persona que no creía que fuese posible emprender el camino de su sueño musical en solitario, pero que al final despertó y descubrió que todos podemos materializar nuestros sueños. Querer y actuar es poder», comenta el artista con influencias de Joe Arroyo, Óscar de León, Pablo Milanés, Marc Anthony, entre otros.

«Mi obra y yo como compositor e intérprete nos hemos dejado llevar por la influencia de todos estos grandes artistas, agregándole mi toque cubano para lograr una propuesta innovadora. La mezcla entre la salsa, el caribe, el son, la balada ha nutrido mi espíritu y mi alma», agrega Frank GoDi.

‘Cómo le hago’ es el nuevo lanzamiento de Frank GoDi, una salsa brava que invita a reflexionar y a asimilar la pérdida de alguien que se amó mucho. Es una canción perfecta para pensar en los errores cometidos y un aprendizaje de cómo se deberían afrontar futuras relaciones.

Las rupturas afectivas están entre las experiencias de mayor impacto emocional. Psicólogos coinciden en que el cerebro procesa la pérdida amorosa de forma similar al duelo por muerte. La ausencia activa circuitos de apego y recompensa, lo que explica la obsesión, la añoranza física y la sensación de vacío.

El testimonio de la canción refleja un fenómeno común: el cerebro se resiste a soltar vínculos que alguna vez fueron fuente de seguridad. La idealización del pasado bloquea la aceptación del presente. El sufrimiento no viene solo de la ausencia, sino de la lucha contra esa ausencia. Recuperar lo perdido o, al menos, dejar de sufrir, se convierte en la única meta visible.

Superar una ruptura no es borrar, es aprender a convivir con el recuerdo sin que duela. El primer paso suele ser dejar de intentar “volver atrás” para empezar a reconstruir un sentido propio, más allá de la otra persona. El dolor no avisa cuándo se va, pero cede cuando se deja de alimentarlo con esperanza de lo que ya no es.

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