Bombay Rooftop reúne India y Latinoamérica con Dos mundos. Una noche

Bombay Rooftop, uno de los espacios más atractivos de la escena nocturna y gastronómica de Bogotá, presenta una nueva etapa que redefine su propuesta: una experiencia que integra lo mejor de la cultura india y latina en un solo lugar.

Bajo el concepto ‘Dos mundos. Una noche’, Bombay evoluciona como un restaurante bar experiencial en rooftop, donde la gastronomía, la coctelería, la música y el ambiente construyen una narrativa única.

Bombay es un punto de encuentro entre dos universos: India que aporta estética, misticismo y detalle; y Latinoamérica que entrega energía, ritmo y conexión. En definitiva, una experiencia que inicia íntima y evoluciona hacia una noche vibrante.

Bombay Rooftop propone una experiencia integral basada en cocina para compartir, coctelería y experiencias de mixología, música curada que evoluciona durante la noche, shows en vivo y performance, y una vista privilegiada de Bogotá. Además, este espacio esconde un bar oculto, diseñado para quienes buscan un ambiente más íntimo dentro de la misma experiencia.

A nivel de programación y sonido, el lugar incorpora en esta nueva etapa una curaduría musical diversa y sofisticada con bandas en vivo de son jarocho y son cubano, DJs de afro house y organic house, con remixes de música latina; y shows y performances que acompañan la evolución de la noche.

Bombay Rooftop, ubicado en la carrera 13 # 85 – 65 – Piso 8, tiene una programación en donde cada día propone una experiencia distinta: los lunes con Taller de sangría, los martes de Henna o Rashad, los miércoles con Cata de vino y constelaciones, los jueves de salsa & ceviches, los viernes y sábado con DJs, baile y show; y los domingos el sunset.

Bombay no es solo un restaurante o bar. Es una plataforma de experiencias sociales, donde cada visita tiene una narrativa, una evolución y una energía propia.

Sus horarios de lunes a sábado son desde las 6:00 p.m. y los domingos en horario de almuerzo (sunset incluido).

Entre colorido y alegría regresa el Semillero del Carnaval de los Niños, la antesala más esperada de la Fiesta 2026

Entre danzas, música y tradición, el Carnaval de Barranquilla dio la bienvenida al Semillero del Carnaval de los Niños 2026, uno de los eventos más esperados por los carnavaleros, que exalta el talento de los más pequeños y reafirma el compromiso con la formación de nuevas generaciones que mantendrán viva la esencia de la fiesta.

Read More Entre colorido y alegría regresa el Semillero del Carnaval de los Niños, la antesala más esperada de la Fiesta 2026
La Carnavalada celebra 25 años con una exposición colectiva y devela el afiche oficial 2026

La edición XXV del festival se inauguró en Casa Moreu con una muestra artística que dialoga con la memoria, la fiesta y la identidad del Carnaval de Barranquilla. La obra “Raíces”, del maestro Néstor Loaiza, rinde homenaje a los 150 años del Congo Grande.

La Carnavalada inauguró ayer en Casa Moreu su edición XXV con una exposición artística colectiva que reúne a 13 creadores plásticos, en un recorrido visual que celebra la memoria, el espíritu festivo y la dimensión colectiva que han definido al festival durante un cuarto de siglo. En el marco del evento se develó “Raíces”, obra del maestro Néstor Loaiza, que será el afiche oficial de La Carnavalada 2026 y un tributo a los 150 años del Congo Grande de Barranquilla, la danza más antigua del Carnaval.

La jornada inaugural incluyó un conversatorio entre el maestro Loaiza, la artista plástica Rosa Navarro y Álvaro Suescún, curador de La Carnavalada, quienes reflexionaron sobre la trayectoria de los artistas, la relación de sus obras con la ciudad y el proceso creativo detrás de la pieza que protagonizará la imagen del festival.

Una exposición que celebra 25 años de historia

La muestra colectiva reúne obras de Rosa Navarro, Carlos García, Donny Pinedo, Guillermo Sánchez, Nitho Cecilio, Julián Martínez, Luis Carlos Romero, Darío Moreu, Hernán Romero, Ronald Hernández, Felipe Braga, Inés Ospino y el maestro Néstor Loaiza, artista homenajeado de esta edición. Durante el acto inaugural, los participantes recibieron un reconocimiento por su aporte a la celebración de los 25 años del festival.

“Iniciamos el 2026 con una celebración muy especial: homenajeamos 25 años de permanencia viva, y qué mejor manera de comenzar esta conmemoración que con nuestra clásica exposición de arte”, expresó Mabel Pizarro, cofundadora y organizadora del festival, al destacar el diálogo entre memoria, fiesta y espíritu colectivo que atraviesa la selección curatorial.

La exposición estará abierta al público hasta el 29 de enero, en horario de 3:00 p. m. a 6:00 p. m., en Casa Moreu.

“Raíces”, una obra que honra la identidad caribeña

Titulada “Raíces”, la obra es un acrílico sobre lienzo que estalla en colores vibrantes —amarillo, rojo, verde, morado y naranja— evocando la alegría desbordante del Carnaval. La pieza captura la expresión de gozo del Congo e incorpora elementos distintivos de esta danza ancestral.

“Me uno a la celebración de los 150 años de esta danza emblemática que se ha transmitido de generación en generación. El personaje central es un Congo actual, que representa su identidad con la ciudad”, explicó Loaiza. En la obra, el artista integra referencias a los orígenes africanos de la danza y al barrio Rebolo, epicentro histórico del Congo Grande, reflejado en las gafas del personaje a través de imágenes icónicas como La Cien y viviendas tradicionales del sector.

El Congo Grande: 150 años de tradición viva

El afiche rinde tributo al Congo Grande de Barranquilla, fundado en 1875 y reconocido como la danza más antigua del Carnaval. Esta expresión afrodescendiente fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación en 2025 y resultó clave para el reconocimiento del Carnaval de Barranquilla como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Un espacio de convivencia cultural

A lo largo de sus 25 años, La Carnavalada se ha consolidado como una de las experiencias culturales alternativas más exitosas del Carnaval de Barranquilla. El festival ha presentado a más de 10 mil artistas y ha impactado a cientos de miles de espectadores, manteniendo un historial sin incidentes de violencia.

“En 25 años hemos demostrado que el Carnaval también necesita espacios de pausa, donde la fiesta se vive de cerca y en familia”, afirmó Darío Moreu, cofundador del festival, al destacar que el afiche 2026 honra tanto al Congo como la esencia del proyecto cultural.

Programación y respaldo institucional

La edición XXV mantendrá su estructura de tres franjas programáticas: Los Saberes de las Artes (franja académica e interactiva para públicos familiares), danza y teatro (agrupaciones tradicionales del Caribe y propuestas contemporáneas) y musical (celebración de ritmos caribeños desde sus raíces hasta expresiones actuales).

El festival se realizará en el Parque Sagrado Corazón los días 14, 15 y 16 de febrero, con entrada gratuita y acceso libre para todo público. La Carnavalada XXV cuenta con el respaldo de la Alcaldía de Barranquilla, a través de la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo, y del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.

Más de 20.000 hacedores serán protegidos con Hacedores Seguros, alianza entre Carnaval de Barranquilla y Zurich Seguros

En línea con su compromiso permanente con la sostenibilidad social y la protección de quienes hacen posible la fiesta, Carnaval de Barranquilla presentó el programa Hacedores Seguros, una iniciativa de alto impacto social desarrollada en alianza con Zurich Seguros y las clínicas Mi Red, Reina Catalina y Centro, que beneficiará en el Carnaval 2026 a más de 20.000 hacedores.

Este programa busca brindar protección, respaldo y atención oportuna a directores y miembros de grupos folclóricos que participan en los principales eventos del Carnaval 2026, a través de un seguro de accidentes personales con vigencia de un mes, reafirmando que el bienestar de los hacedores es un pilar fundamental para la sostenibilidad de la Fiesta.

La alianza, que también extiende su cobertura a los espectadores en eventos específicos con boletería, fue presentada oficialmente este 14 de enero, con la participación de Zurich Seguros y las clínicas aliadas Reina Catalina, Mired y Clínica Centro, entidades que acompañarán el proceso de atención médica en caso de ser requerido.

El programa tiene como meta asegurar durante 2026 a 20.000 hacedores del Carnaval, quienes contarán con un seguro de accidentes personales aplicable en todos los eventos organizados por Carnaval de Barranquilla S.A.S. Para acceder al beneficio, los hacedores deberán realizar un registro previo en el formulario oficial y portar la manilla del programa, requisito indispensable para la activación de la cobertura.

De manera complementaria, Hacedores Seguros también beneficiará a los espectadores que asistan a eventos específicos con boletería, como la Coronación de la Reina y el Rey Momo y el Metroconcierto del Sábado de Carnaval. En estos casos, la cobertura estará vigente únicamente durante la duración del evento adquirido, presentando la boleta correspondiente y cumpliendo las condiciones establecidas en la póliza.

El seguro de accidentes personales desarrollado en alianza con Zurich Seguros contempla coberturas con montos definidos, de acuerdo con las condiciones estipuladas en la póliza, aplicables tanto para hacedores como para espectadores, según su vinculación al programa.

En caso de accidente, los beneficiarios podrán acudir a cualquiera de las clínicas aliadas, presentando la manilla del programa o la boleta del evento, según corresponda. El proceso de atención se realizará bajo los protocolos definidos entre Zurich Seguros y las instituciones de salud, garantizando una respuesta eficiente, articulada y oportuna.
Toda la información relacionada con el programa, sus coberturas y el proceso de acceso estará disponible en la página web oficial del Carnaval de Barranquilla.

Con esta alianza estratégica, Carnaval de Barranquilla reafirma su liderazgo como una organización comprometida con una fiesta más segura, responsable y humana, reconociendo que proteger a sus hacedores y cuidar al público es una acción esencial para preservar el legado cultural y fortalecer la sostenibilidad social del Carnaval de Barranquilla.

Afro Generals (AFG): cuando el baile se vuelve refugio, familia y futuro

Desde Uganda, en el corazón de África Oriental, un grupo de jóvenes artistas está demostrando que el arte no solo se contempla: también sostiene, protege y transforma. Afro Generals, liderado por Eric Tyga (Katumba Eric, 23 años), convierte cada coreografía en un acto de resistencia y esperanza.

Read More Afro Generals (AFG): cuando el baile se vuelve refugio, familia y futuro
Del banano al bienestar: el impacto positivo de las productoras del Urabá colombiano

Desde la década de 1960, el Urabá antioqueño se ha consolidado como el principal epicentro de la producción bananera en Colombia, concentrando actualmente el 65 % de las exportaciones hacia mercados de Europa, Estados Unidos y Asia. Más allá de su relevancia económica, esta región se ha convertido en un ejemplo destacado de cómo la articulación entre el sector privado, las comunidades locales y las instituciones puede impulsar procesos de desarrollo regional sostenido e inclusivo.

En este proceso, empresas bananeras como Uniban, Banacol, y Banafrut han sido pieza clave en la construcción de un territorio más equitativo, productivo y sostenible para la comunidad.

A través de programas sociales, educativos, deportivos y culturales, estas empresas han demostrado que su compromiso trasciende la gestión productiva. Se han establecido como aliados constantes del talento local, apostando por la niñez, la juventud y las mujeres como pilares fundamentales de la transformación social. Este enfoque no solo fortalece el tejido social, sino que también fomenta un futuro más prometedor para las nuevas generaciones.

En el ámbito social, se destaca la labor de la Fundación Uniban en la promoción del desarrollo cultural en Urabá. Esta fundación lidera iniciativas que respaldan semilleros, grupos artísticos y talleres creativos, contribuyendo así a un enriquecimiento cultural que beneficia a toda la comunidad. Además, promueven la educación en los niños, niñas y jóvenes a través del instituto Uniban que cubre los niveles de preescolar hasta bachillerato, y su instituto técnico donde ofrecen educación para el trabajo y el desarrollo humano mediante la formación técnica laboral por competencias.

Por su lado, Banacol le apuesta al relevo generacional con la contratación de más de 900 jóvenes entre los 18 y 28 años, y a la inclusión de mujeres en el sector agrícola buscando duplicar su participación en sus operaciones. Además, desde su fundación trabaja en cuatro pilares estratégicos: formación para la vida; deporte social y competitivo; salud para el bienestar de las familias, y vivienda más allá de las paredes e infraestructura comunitaria, la cual ha beneficiado a más de 1,5 millones de personas.

Otro ejemplo es Banafrut, que por medio de su fundación Fundafrut, enfoca sus esfuerzos en el apoyo a instituciones educativas, facilidades de acceso de vivienda digna para sus empleados y familias y el apalancamiento de proyectos de infraestructura para contribuir a mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región del Urabá.    

Cabe resaltar que los trabajadores bananeros tienen la remuneración más alta del sector agrícola del país. Cerca de dos salarios mínimos, más diez prestaciones extralegales y un contrato formal para todos sus colaboradores. Estas cifras se han logrado gracias a una concertación laboral entre los sindicatos y las empresas. Así, los trabajadores del sector bananero tienen un empleo digno.

La transformación de Urabá no es fruto del azar. Hoy se perfila como una región que apuesta por un desarrollo con identidad, donde la prosperidad se cultiva con responsabilidad, equidad y una visión a largo plazo.

La piel oscura como una noche sin estrellas

Por: Azharys Hazbún Corro

En el corazón del Magdalena, donde el río serpentea entre ciénagas y la brisa caribeña acaricia los rostros curtidos por el sol, se alza Bahía Honda, un corregimiento que guarda en sus entrañas la memoria viva de un pueblo que resistió, sobrevivió y floreció. Aquí, entre palmeras y aguas quietas, nace «Fusión Ribereña», una agrupación que no solo baila, sino que cuenta historias, revive luchas y honra a sus ancestros a través del Son de Negro, una danza que es mucho más que un simple movimiento rítmico: es un grito de libertad, un canto de resistencia y un homenaje a la identidad afrodescendiente.

La danza del Son de Negro tiene sus raíces en los antiguos palenques, aquellos refugios de libertad construidos por esclavos fugitivos que, huyendo de la opresión colonial, encontraron en las tierras del Caribe colombiano un espacio para rehacer sus vidas. Provenientes de asentamientos como San Basilio de Palenque, Santa Lucía y la ciénaga de Cotoré, estos hombres y mujeres de piel oscura como una noche sin estrellas tejieron una nueva historia, mezclándose con los pueblos indígenas Chimila, quienes habitaban estas tierras antes de ser desplazados. Este encuentro de culturas dejó un legado mestizo, visible hoy en los rostros de los danzantes de «Fusión Ribereña»: facciones indígenas enmarcadas por la piel negra, una fusión que personifica la historia misma de Colombia.

El baile como resistencia

La danza del Son de Negro no es solo una expresión artística; es un acto de resistencia. Los danzantes, con sus torsos desnudos y sus pantalones rasgados, llevan consigo el peso de la historia. Sus cuerpos, adornados con caracoles, plumas y machetes, no solo representan la estética de sus ancestros, sino también las herramientas con las que defendieron su libertad. Cada movimiento, cada gesto, cada golpe de tambor, es una evocación de aquella lucha por la tierra, por la dignidad, por la vida.

Los pasos fuertes y los gestos agresivos de la danza contrastan con las expresiones más conocidas de otras tradiciones caribeñas. Aquí no hay lugar para la delicadeza; cada movimiento es una reafirmación de poder, una declaración de soberanía sobre el territorio y las mujeres, quienes también jugaron un papel crucial en la defensa de sus comunidades. El machete, más que un accesorio, es un símbolo de resistencia, un recordatorio de que la libertad no se regala, se conquista.

El nacimiento de «Fusión Ribereña»

En el año 2001, bajo la dirección de Alberto Cervantes, «Fusión Ribereña» tomó forma como una agrupación que buscaba rescatar y enaltecer esta tradición. Cervantes, junto a un grupo de músicos y danzantes, comenzó a organizar bailes que no solo celebraban la cultura afrodescendiente, sino que también la reivindicaban como un pilar fundamental de la identidad colombiana. En 2004, el liderazgo pasó a manos de Argenis Santana, quien junto a su hermano Ferne, ha mantenido viva la llama de esta tradición, llevándola a escenarios nacionales e internacionales.

Para los miembros de «Fusión Ribereña», la danza no es solo un acto performativo; es una forma de vida. Desde los niños que dan sus primeros pasos al ritmo del tambor, hasta los ancianos que llevan décadas bailando, cada generación se conecta con sus raíces a través del movimiento. Los pies descalzos golpean la tierra con fuerza, como si quisieran despertar a los espíritus de sus ancestros, mientras los tambores resuenan como latidos de un corazón colectivo.

El legado del Son de Negro

Aunque el Son de Negro es originario del Canal del Dique, su influencia se ha extendido por toda la región Caribe, adaptándose a las particularidades de cada comunidad. En Bahía Honda, esta danza adquiere un carácter único, fusionando elementos de la cultura Chimila con las tradiciones africanas. Los danzantes, con sus cuerpos embadurnados de polvo de carbón y aceites, sus labios rojos y expresivos, y sus atuendos adornados con elementos naturales, se convierten en personificaciones vivas de la historia.

La música, ejecutada con instrumentos como el alegre, el llamador, las maracas y las tablas, es un componente esencial de esta tradición. La canción «La rama del tamarindo», con sus versos pícaros y su ritmo contagioso, es uno de los pilares del repertorio, invitando a los espectadores a sumergirse en la fiesta, pero también a reflexionar sobre el significado profundo de cada gesto, cada paso, cada nota.

Un llamado a la memoria y a la diversidad

Para Angélica Sánchez, representante de la agrupación, «Fusión Ribereña» es más que una agrupación de danza; es un puente entre el pasado y el presente, un recordatorio de que Colombia es un país diverso, donde cada cultura, cada color, cada historia, tiene un lugar. «Somos un país hermoso, con una población diversa en pensamientos, sentimientos, colores y, sobre todo, cultura. Cada una está marcada con su propia historia, y eso nos hace únicos, pero al mismo tiempo complementos», afirma Sánchez.

La participación de «Fusión Ribereña» en eventos como el Carnaval de la 44 ha sido fundamental para visibilizar esta tradición. «Es lo más representativo para la agrupación. Nos llena de orgullo, porque allí nos han dado la importancia y el valor real a nuestra cultura, a nuestra esencia», comenta Sánchez. Este espacio no solo ha permitido que la danza del Son de Negro sea conocida a nivel nacional, sino que también ha servido como plataforma para dialogar sobre la importancia de preservar las tradiciones afrodescendientes en un país que, a menudo, olvida sus raíces.

Un tesoro invaluable

En un mundo globalizado, donde las tradiciones locales corren el riesgo de diluirse, agrupaciones como «Fusión Ribereña» son faros que iluminan el camino hacia la memoria y la identidad. Su danza no es solo un espectáculo; es una lección de historia, un recordatorio de que la piel oscura como una noche sin estrellas es también un símbolo de resistencia, de belleza, de orgullo.

La invitación está abierta: conocer Colombia a través de sus tradiciones, descubrir en cada rincón un tesoro invaluable, y dejarse llevar por el ritmo de los tambores que, desde Bahía Honda, nos recuerdan que la cultura es el alma de un pueblo, y que, mientras haya quien la baile, la cante y la cuente, nunca morirá.