Matthew Steven Whitaker cuestiona nuestras prioridades en “MATERIAL THINGS”

Entre el indie rock, el indie pop y el folk rock, el cantautor estadounidense transforma una observación cotidiana en una reflexión sobre las desigualdades sociales y nuestra manera de mirar al otro.

A veces, basta con detenerse a observar lo que sucede a nuestro alrededor para descubrir realidades que preferimos ignorar. Esa fue la experiencia que inspiró a Matthew Steven Whitaker a escribir “MATERIAL THINGS”, su segundo sencillo después de “HOW IT USED TO BE”, perteneciente a su próximo álbum.

Mientras observaba a las personas en Market Square y Old City, en Knoxville, Tennessee, su ciudad natal, Whitaker encontró un contraste difícil de ignorar: quienes viven concentrados en sus posesiones y preocupaciones cotidianas, y quienes atraviesan la realidad de no tener siquiera lo necesario. La canción nace de esa confrontación y de una reflexión incómoda: aunque las circunstancias sean radicalmente distintas, todos podemos quedar atrapados en nuestras propias necesidades y terminar pasando de largo ante el sufrimiento ajeno.

Pero la honestidad del tema va más allá de señalar las desigualdades. El propio artista reconoce que esa realidad lo perturbó y que, aun así, decidió no actuar. Esa contradicción convierte “MATERIAL THINGS” en una reflexión sobre la indiferencia, la conciencia social y la distancia que a veces existe entre reconocer un problema y hacer algo para cambiarlo.

Musicalmente, el lanzamiento se mueve entre el indie rock, el indie pop y el folk rock. Whitaker participa con su voz, guitarras de puente de goma —una estándar y otra barítona— y guitarra eléctrica. La producción y mezcla estuvieron a cargo de Will Reagan, quien también aportó bajo y teclados, mientras que Jonny Martini estuvo en la batería. La canción fue grabada en Pink Moon Sound, en Knoxville.

Con un nuevo videoclip de enfoque cinematográfico, “MATERIAL THINGS” continúa el camino de un artista que convierte sus observaciones personales en canciones capaces de plantear preguntas incómodas. Porque, a veces, el verdadero problema no es lo que tenemos, sino aquello que dejamos de ver mientras estamos ocupados consiguiéndolo.

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