Marta Roure convierte el deseo de escapar del dolor en una oportunidad para volver a volar con “Volar”
Hay heridas que no desaparecen simplemente porque pase el tiempo. Algunas necesitan ser atravesadas, nombradas y, sobre todo, aceptadas antes de comenzar a sanar. “Volar”, el nuevo sencillo de la cantante y actriz andorrana Marta Roure, nace precisamente de ese lugar: del dolor profundo de una pérdida y de la necesidad de encontrar nuevamente un poco de luz.
La canción, interpretada en catalán, habla de ese momento en el que escapar parece la única salida. La protagonista quiere volar, alejarse de aquello que duele y recuperar una libertad emocional que parece perdida. Pero en medio de esa fragilidad aparece también algo diferente: una mano que sostiene, una voz que acompaña y la posibilidad de levantarse cuando parece que ya no quedan fuerzas.
Y esa dualidad es justamente lo que hace que “Volar” trascienda la típica canción sobre superar una ruptura. Hay desesperación, sí, pero también una pequeña resistencia. La canción no pretende borrar las heridas ni fingir que nunca existieron; propone dejarlas respirar hasta que el tiempo pueda transformarlas.
Marta ha contado que “Volar” surgió después de la muerte de su padre y de otros momentos de duelo que la golpearon profundamente. Durante la composición atravesaba un periodo especialmente oscuro, y comenzó a convertir esos sentimientos en canciones como una manera de exteriorizar aquello que llevaba dentro.
Ese proceso también representa una nueva etapa artística para Roure. Después de alejarse durante años de los escenarios y dedicarse al teatro, regresó a la música con composiciones propias en catalán y francés. “Volar” forma parte de ese regreso más personal, en el que la artista apuesta por escribir desde la verdad y convertir sus experiencias en materia creativa.
Musicalmente, la canción encuentra su fuerza en esa interpretación íntima y emocional que permite que el mensaje respire. Y quizás ahí está su mayor belleza: “Volar” no habla de olvidar, sino de aprender a vivir con lo que pasó sin permitir que aquello determine todo lo que viene después.
Porque a veces sanar no significa dejar de sentir. Significa descubrir que todavía puedes levantarte, volver a confiar, volver a amar… y finalmente abrir las alas.


