HATHORS vuelve a encender los amplificadores y convierte “Running Away” en una descarga de guitarras, ruido y melodía

Hay canciones que avanzan con cuidado. “Running Away” no es una de ellas. HATHORS regresa con una canción que entra de frente, con guitarras ásperas, ritmo impulsivo y una energía que parece construida para no quedarse quieta.

El nuevo sencillo del trío suizo nació durante el proceso creativo de When The Sun Is Out / When Skies Are Grey, el quinto álbum de estudio de la banda. Aunque el disco vio la luz originalmente en 2024, “Running Away” recupera directamente la energía de aquella etapa de composición y la lleva nuevamente al presente.

Desde Winterthur, HATHORS lleva más de una década desarrollando una identidad en la que el ruido y la melodía no tienen por qué ser enemigos. La banda, formada por Marc Bouffé en guitarra y voz, Sarah Zaugg en bajo y Dominique Destraz en batería, ha construido su sonido alrededor del alternative rock, el grunge, el noise rock y distintas texturas del rock independiente.

Y precisamente esa convivencia de extremos es una de las claves de “Running Away”. Las guitarras tienen peso, pero las melodías tienen espacio. La canción puede sonar cruda y sin pulir, pero nunca pierde de vista el gancho. Hay una sensación de urgencia permanente, como si el título también describiera la manera en que la música avanza: corriendo hacia adelante sin mirar demasiado atrás.

Es una fórmula que HATHORS ya había llevado al terreno de su quinto álbum, un trabajo descrito como un viaje entre momentos de intensidad, melancolía, grunge, punk, pop y noise rock. La propia recepción del disco destacó justamente esa capacidad del trío para construir canciones pesadas sin sacrificar melodías memorables.

Y ahí está lo que hace que “Running Away” funcione tan bien: no intenta elegir entre contundencia y sensibilidad. Puede golpearte con una guitarra distorsionada y, unos segundos después, quedarse contigo por una melodía que se te mete en la cabeza.

Después de tantos años, HATHORS sigue demostrando que el rock alternativo no necesita escoger entre ser ruidoso o ser accesible. Puede ser ambas cosas. Puede tener suciedad, intensidad, oscuridad y, al mismo tiempo, un estribillo que quieras volver a escuchar.

Quizás por eso “Running Away” no suena realmente como una huida.

Suena más bien como correr hacia algo.

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