Guerman Kornilov celebra los 65 sin perder el humor, el amor por el rock ni las ganas de seguir creando con “When I Am 65”

Cumplir años puede ser muchas cosas. Puede ser mirar hacia atrás, hacer cuentas, pensar en el tiempo que pasó… o simplemente tomar una guitarra y convertir todo eso en una canción. Guerman Kornilov eligió la última opción con “When I Am 65”, un tema de rock melódico que transforma la llegada a los 65 años en una mirada divertida, reflexiva y deliberadamente irónica sobre envejecer.

Escrita, interpretada y producida por el propio Kornilov alrededor de su cumpleaños número 65, la canción no trata la edad como un problema que deba esconderse. Al contrario: la convierte en materia prima para hacer música. Entre guitarras, melodías y una energía que se niega a bajar el ritmo, el artista habla del paso del tiempo, el amor y esa pregunta inevitable sobre qué hacemos con los años que todavía tenemos por delante.

Hay algo particularmente simpático en la manera en que “When I Am 65” aborda su propio concepto. En lugar de construir un discurso solemne sobre la experiencia de hacerse mayor, Kornilov introduce humor y autoironía, como quien mira su propia historia con una sonrisa y decide que todavía hay muchas razones para disfrutar del viaje.

Musicalmente, el tema se mueve dentro de un rock clásico y soft rock melódico, con una estética que remite a esa tradición de canciones hechas para ser disfrutadas, cantadas y recordadas. Su propuesta también incorpora un aire juguetón de music hall y guiños a dos nombres enormes de la historia del rock: The Beatles y Queen.

Pero quizá el verdadero mensaje de “When I Am 65” está detrás de la broma. Cumplir 65 no significa cerrar una etapa creativa. Para Kornilov significa exactamente lo contrario: seguir escribiendo, seguir produciendo, seguir tocando y todavía tener algo que decir.

Y ahí la canción deja de hablar únicamente de una edad concreta para convertirse en una pequeña celebración de la inquietud artística. Porque el tiempo pasa, sí. Cambian las personas, cambian las circunstancias y cambia nuestra manera de mirar la vida. Pero mientras todavía exista una melodía que nos emocione y ganas de convertirla en canción, quizá no haya ninguna razón para dejar de hacer ruido.

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