Max Rauch convierte un centro comercial de Nueva Jersey en un himno al tiempo que todavía podíamos perder juntos con “Willowbrook Mall”

Hubo una época en la que quedar con alguien no significaba abrir una aplicación, enviar un mensaje y esperar a que apareciera el famoso “visto”. Bastaba con decir “nos vemos en el centro comercial” y salir de casa. No necesariamente había un gran plan. A veces solo se trataba de caminar, mirar vitrinas, comer algo barato y pasar horas juntos sin sentir que estábamos desperdiciando el tiempo.

“Willowbrook Mall”, de Max Rauch, recupera precisamente ese espíritu y lo convierte en un pequeño himno de power pop cargado de guitarras, humor y nostalgia. La canción, de apenas dos minutos y medio, funciona como una carta de amor a la cultura de los centros comerciales de Nueva Jersey y a esos llamados third places: espacios que no eran ni la casa ni el trabajo, pero donde la gente podía simplemente encontrarse.

Musicalmente, Rauch no se guarda nada. Hay guitarras eléctricas desbordadas, energía pop-punk y un espíritu power pop que combina el descaro de T. Rex con esos hooks grandes, simples y deliberadamente juguetones del Weezer de los 2000. El resultado es inmediato: una canción que parece hecha para cantar a gritos mientras alguien conduce sin demasiada prisa.

Pero la gracia de “Willowbrook Mall” está en que debajo de toda esa azúcar guitarrera hay una pregunta bastante seria: ¿por qué pasar la vida conectados a una pantalla cuando podríamos perder el tiempo juntos en el mundo real?

Y Rauch llena ese mundo de pequeños detalles que hacen que la nostalgia deje de ser una idea abstracta. Aparecen Auntie Anne’s, las monedas lanzadas a las fuentes, los recorridos por la Route 23 y esa costumbre de dar vueltas sin tener realmente un lugar al que llegar. No hacía falta comprar nada. El centro comercial era el destino.

Max Rauch, músico, compositor y productor de West Orange, New Jersey, ya venía construyendo su universo alrededor del rock alternativo, el power pop y una sensibilidad profundamente independiente. En su Bandcamp aparecen trabajos anteriores como Deep Green y una demo de “Willowbrook Mall”, confirmando que la canción forma parte de un recorrido creativo que viene desarrollándose desde hace varios años.

Y quizá ahí está la verdadera nostalgia de la canción: no extraña solamente los centros comerciales. Extraña la posibilidad de aburrirnos juntos.

Porque tal vez desperdiciar unas horas caminando por un mall con alguien era, después de todo, una manera bastante buena de aprovecharlas.

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