HUMANO EN TRÁNSITO PRESENTA SANTUARIO MISCELÁNEA (PARTE 1)

Santiago Mejía Barbosa dio forma a Humano en Tránsito durante un exilio en Boston para estudiar que duró un buen tiempo. Desde allí se planteó la posibilidad de crear un proyecto en el que las fronteras entre géneros se desdibujaran para no poner un freno a la creación de canciones, que le salen con naturalidad y de un lugar fértil. En 2018 el músico presentó La caja de luz EP, un trabajo de cuatro temas que le dio algo de difusión en Colombia y Latinoamérica. La caja de luz fue el primer momento como cantautor de Mejía, permitiéndole explorar una faceta que pone en tela de juicio la visión del solista, renunciando al ego enunciativo de su música.

Durante 2020, Humano en Tránsito ha venido adelantando la labor de promoción de los sencillos que hacen parte de su primer álbum, Santuario miscelánea. A veces con un mordaz humor negro y otras con una profunda inteligencia reflexiva, las canciones de Humano en Tránsito apelan a diversas influencias rítmicas entre las que el reggae, la canción latinoamericana, el dub o el rock progresivo cohabitan sin anularse en un discurso estético lleno de referentes, pero en últimas muy personal y de carácter único. Santuario miscelánea (parte 1) se compone de cinco cortes, algunos ya lanzados y otros inéditos que suman a una propuesta de valor inquietante y reflexiva.

Santuario miscelánea (parte 1) se divide en dos ideas principales: lo místico y lo mundano. Así, hay cortes rodeados de un halo meditativo y melancólico (“Sed”, “Te voy a jalar de los pies”) y otros más vivenciales que representan el lado más crudo de la realidad (“Manifiesto santuario miscelánea”, “No me roban la fe”). Como puente, “Lo que necesitas” presenta un punto de unión entre ambos mundos, profanando el templo y sacralizando la experiencia cotidiana. Santuario miscelánea (parte 1) es una suerte de tienda popular emplazada en un pueblo perdido, en la que se pueden adquirir bustos de José Gregorio Hernández y estampas de la Milagrosa, pero también borradores de nata, pelotas de goma y remedios a base de plantas aromáticas.

“La idea de Santuario miscelánea mezcla ese impulso vital de búsqueda con el entorno cambiante que me ha rodeado desde niño. Siempre he sido una persona con afinidad para lo melancólico, pero, de igual manera, me he sentido atraído hacia lo explosivo, hacia lo que es intenso”, explica Humano en Tránsito. “Recientemente me he dado cuenta de que la música que escuché en el estadio el Campín durante los años en los que fui un ferviente seguidor del futbol representa muy bien el espíritu de este álbum. El Santuario Miscelánea mezcla una devoción hacia el sonido y las canciones como la que sentía cuando era hincha con ese lado también crudo que rodea ese deporte”.

Musicalmente, el álbum tiene una diferenciación sonora. El Santuario busca ser sutil, es música basada en la textura que explora líricamente territorios abstractos y simbólicos. Sonoramente el Santuario es cercano al rock progresivo y a la producción del dub clásico. Por otra parte, Miscelánea representa el lado crudo de la realidad. El lenguaje en estas canciones no busca la metáfora alambicada, sino que es más visceral y directo. Las canciones Miscelánea suenan más a jazz y exploran temáticas líricas como el cansancio de vivir en una sociedad hiper productiva o la mala suerte de ser robado dos veces en una sola semana. El disco fue grabado remotamente teniendo como base principal Bogotá. Santuaro miscelánea (parte 1) fue compuesto, mezclado y producido por Humano en Tránsito y masterizado por Frankie González, colega costarricense de Mejía.

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