DOCUMENTAL CON EL LEÓN PARDO

Los sonidos de un eco olvidado se mecen con el sonido viajero del viento, las ciudades atestadas son un enjambre de ruido, distorsión, caos y jazz, la cuna de la noche y los himnos clandestinos de arrabal son rocío trepidante que recuerdan un bolero baldío de montaña y selva de otros tiempos, el rumor de una vieja tonada que transporta la memoria de la piel, una trompeta que descansa errante en un amor abrazado por la palmera de medio día, la teja oxidada de trópico y un viajero que trae el mensaje del destierro en su caminar con 8 soles en su espalda y el repicar de un son infinito de gaitas, historias y muchos puertos andados: Este es el viaje del León Pardo, el viento y el par de músicos que conjuran su cadáver exquisito del presente.

Lo viejo no es si no una visión del futuro que asoma por un umbral imperceptible, donde solo el que lo percibe es de cierta manera consciente, como el amor inconsciente, es el universo el que escoge a sus mensajeros por supervivencia de la especie, de esa manera la tradición escoge a su emisario como la pieza singular de un todo para tejer los cabos sueltos, este ha sido elegido para escribir en piedra o para dejar en el viento su tonada, este universo de vibraciones conspira a través del intelecto y el milagro del experimento humano, para retornar hacia lo nuevo en las cenizas de lo antiguo: Es el sonido genuino de la creación de León Pardo cuya gaita/trompeta, canta, y tiene su propia voz que trae un mensaje de antaño que susurra, va y vuelve.

León se pasea pardo por escenarios abriéndose paso como jaguar que cena lagarto, bailó con la mula de Velandia dejando polvero, lleva la tierra que hace sus improvisaciones cumbieras y hace su nido por donde lleva su bolero, la psicodelia de un Miles Davis de los 70’s que se desdoblaba en el escenario le anteceden y un híbrido de melancolía ácida propia hacen de su catarsis – la de León – un memorable retorno por las extrañas vertientes de los sonidos de ese folklor pagano Colombiano que solo se lee en las letras del gótico trópico o en el realismo mágico que diluido en el romanticismo de un excéntrico músico con aire a tango y a jazz, como el mago que tiene su vara este gaitero trae las historias con melodías y cumbias para arrullarse el alma y el guargüero.

Beatz of All Nationz, en la búsqueda de estas nuevas raíces que abren paso a otras tierras, a nuevas eras que suceden al hombre en su misma reinvención, presenta el documental del abanderado León Pardo y su banda conformada por Omar Rodríguez en la guitarra y Henry Rincón, en la batería, desde luego, en la misma conquista de lo incierto, comparten la explosión del arte hecho música, una pasión anquilosa los hace espíritus de un mismo orden, pero de otra dimensión que en esferas elevadas de creación han hecho discurrir su fama hacia el murmullo y la aceptación.

11 minutos de un cafecito, o un té, para escuchar en las venas abiertas del León su viaje íntimo de gaitas y trompeta, dice entonces como divagando y a la vez exhortándose de su realidad en su modesto ser: “…para mi el aire es casi todo”.

Giocondria.
Beatz of All Nationz

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